Me parece interesante dedicar hoy este espacio a escribir sobre una serie de síntomas y signos que en estos últimos tiempos venimos observando los profesionales de la psicología. Lo llaman “síndrome del desempleado” aunque mi opinión como psicóloga es que no es algo nuevo, ya se podía ver hace 20 ó 30 años. Lo que ocurre es que últimamente ha aumentado mucho su incidencia. Algo tendrá que ver la percepción de crisis que cada vez sentimos más real. Personas que dejan de pagar sus hipotecas, bancos que quiebran o son comprados por otros, empresas que cierran, cifras de parados aumentando en nuestro país día a día. Se repiten las vivencias, pensamientos negativos, la autoestima baja de las miles de personas que se quedan sin empleo o que no pueden acceder a él después de terminar sus estudios.
Según los estudios disponibles el proceso tendría tres fases:
1ª- Fase de optimismo: la persona que termina sus estudios o finaliza una relación laboral lo toma como unas pequeñas vacaciones, un periodo en el que descansar un poco, reorganizarse, hacer tareas que llevan pendientes algún tiempo. De momento piensa que todo va bien y que sabe lo que hacer para encontrar una nueva colocación. Hasta aquí nada de síndrome, todo está bajo control.
2ª- Fase obsesiva: al transcurrir las primeras semanas o meses sin resultados, la persona se topa con la realidad, se da cuenta de que no es tan fácil como creía. Todo es muy lento e incluso puede que los puestos de trabajo que ofrecen sean de categoría muy inferior al que se venía desempeñando.
Es probable que en esta etapa comience a tener síntomas de ansiedad, insomnio, depresión, hipertensión y dolencias psicosomáticas. El reconocimiento social empieza a tambalearse.
3ª- Fase de apatía o acomodamiento: al no encontrar trabajo la persona puede tirar la toalla, se siente incapaz de superar la sensación de fracaso. Puede que incluso abandone la búsqueda de empleo, lo cual no hará más que empeorar su malestar psicológico. Seguramente habrá entrado en un trastorno depresivo y le será de gran ayuda la psicología para salir de él.
No todas las personas se enfrentan al desempleo de la misma manera, depende de su fortaleza psicológica, su autoestima, aptitud, su red de contactos, recursos personales…
Hay muchos consejos y hábitos a seguir para conseguir salir de la situación, desde procurar la presencia de nuestro curriculum en los sites de búsqueda de empleo hasta la autocandidatura en las empresas que sean de nuestro interés. Eso es lo que nos ofrecen en los servicios de orientación para el empleo de los que disponen los ayuntamientos, pero ahí nadie sabe diagnosticar un síndrome del desempleado, nadie contempla como objetivo el bienestar psicológico de la persona que busca empleo. Psicología 24 horas se pone a su disposición para acompañarle y asesorarle durante su proceso para conseguir dos objetivos fundamentales, superar el malestar psicológico y mantener una actitud positiva y eficaz para encontrar empleo.
Es importante además cultivar la red de apoyos, familiares amigos y amigas que nos sirven de colchón y siempre podrán animarnos. Tener otras actividades a las que dedicarse, las tareas del hogar (siempre que sean compartidas con los demás miembros de la familia), ir al gimnasio clases, de baile, pintura, manualidades…cualquier actividad social que nos haga sentirnos personas útiles y activas.
El “síndrome del desempleado” es una nueva realidad de nuestra sociedad a la que hay que hacer frente con mucha paciencia, con optimismo, creatividad y si es necesario, porqué no, con ayuda de profesionales de la psicología.
¿Han leído el libro “Quien se ha llevado mi queso” de Spencer Johnson, M D?, es un cuento de autoayuda que puede hacernos “cambiar el chip”.