Monthly Archive for Diciembre, 2008

Mis libros de autoayuda preferidos

Aquí les dejo como prometí la lista de libros de autoayuda que pienso que pueden ser útiles. Les invito a que añadan alguno más y alarguemos la bibliografía entre todos.

La princesa que creía en los cuentos de hadas de Marcia Grad en ediciones Obelisco. A manera de cuento de hadas nos abre los ojos sobre la importancia de la autodependencia. Rompe muchos mitos y nos hace despertar.
La auténtica felicidad Ediciones B, S. A. En lugar de centrarse en el estudio y tratamiento de la enfermedad mental, Martin Seligman crea la Psicología Positiva que dirige su atención a las fortalezas humanas. Sostiene que la verdadera felicidad puede cultivarse identificando y utilizando muchas de las  fortalezas humanas que ya se poseen.

La fuerza del optimismo De Luis Rojas Marcos en Punto de Lectura. Sobre la importancia de aprender a pensar y a sentir en positivo. vencer la batalla al pesimismo y desarrollar las posibilidades de vivir sanos y en equilibrio. Muy ameno y se aprende muchísimo.
Palabras a mí mismo de Hugh Prather en RBA Integral. Se adentra en los dilemas temores y tentaciones a los que todos nos enfrentamos en la vida, y los transforma en oportunidades para el autoconocimiento y la comprensión del mundo.
Sentirse bien. Una nueva terapia contra las depresiones David Burns. Paidós autoayuda.
La vida viene a cuento. Relatos de ecología emocional Jaume Soler y Maria Merce Conangla. Editorial Integral
Aplícate el cuento También de Jaume Soler y Maria Merce Conangla. Editorial Integral. Es un Bestseller.

De Jorge Bucay tengo casi todos, están en la editorial RBA Integral y se pueden encontrar en casi todas las librerías y centros comerciales.
Cartas para claudia es para mí uno de los mejores libros de autoayuda. Son cartas dedicadas por el psiquiatra argentino a sus pacientes. Habla sobre el autoconocimiento, el amor, la belleza de la vida y los secretos de la psicología.
Déjame que te cuente son cuentos clásicos, modernos y populares reinventados por Jorge Bucay para ayudar a Demian, su paciente ficticio, a enfrentarse a la vida y buscar respuestas. Sirve para entenderse mejor a uno mismo, nuestras relaciones y a los demás.
Cuenta conmigo es una continuación de Déjame que te cuente.
Cuentos para pensar. Parábolas sobre la vida y sobre la psicología humana, crea un vículo entre autor y lector a modo de terapia para hacerle reflexionar.

El camino de la autodependencia, El camino del encuentro, El camino de las lágrimas y El camino de la felicidad
son una serie de cuatro libros que nos habla sobre la realización personal. Autodependencia, amor, dolor y felicidad son los cuatro pilares que conducen a la plenitud del ser humano.
Mujeres que corren con los lobos. Mitos y cuentos del arquetipo de la mujer salvaje Clarisa Píncola Estés es una psicoanalista Junguiana que nos ayuda a recuperar nuestro poder inconcciente, nuestra intuición, nuestra fortaleza femenina. Lo hace a través de la simbología y los arquetipos de cuentos.
Me enamoró desde la primera página. No es un libro de autoayuda sino de descubrimiento personal.

Libros sobre relaciones de pareja

No le llames más de Rhonda Fildling.

Nos enseña que hay vida después de una ruptura, tiene consejos y ejercicios para analizar y entender la situación. Ayuda a recuperar la autoestima y la confianza.

Ama y no sufras de Walter Riso

Para aprender a no relacionar el amor con sufrimiento. La propuesta del autor es que el amor necesita de tres componentes, deseo, amistad y ternura.

Las mujeres que aman demasiado de Robin Norwood (descatalogado) Se puede encontrar en la bibliotecas públicas. Nos enseña qué es una relación insana y cómo aprender a evitarla.

Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus de John Gray.

Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no leen bien los mapas. Bárbara Pease. Editorial Amat

Estos dos últimos generalizan y etiquetan demasiado para mi gusto y se basan en diferencias genéticas que algunas me da que son más bien culturales, pero la verdad es que pueden ayudar a qué los dos sexos nos entendamos mejor

¡Viva la diferencia!…y el complemento también de Pilar Sordo

Editorial Granica, intenta ir más allá del género masculino y femenino, ver qué compartimos hombres y mujeres y cómo nos influímos mutuamente. Está muy bien para entender qué es biológico y qué es cultural en nuestras diferencias.

Amarse con los ojos abiertos de Jorge Bucay y Silvia Salinas de RBA editores.

Intercambio de correos electrónicos entre dos psicólogos hablando del amor y de las relaciones de pareja.

Seguir sin ti: un relato sobre la separación y la búsqueda del amor auténtico. Tambien de Jorge Bucay y Silvia Salinas. Muy ameno

Libros sobre la ansiedad y los miedos

Haga frente a la ansiedad de Edmund Bourne y Lorna Garano.

Es de la editorial Amat

Vencer la ansiedad de Domènec Luengo.

Editorial Paidós

Ambos libros son útiles para comprender qué es la ansiedad y cómo se desarrolla. Se complementan a la perfección con la psicoterapia cognitivo-conductual que llevo a cabo a través de las sesiones telefónicas en 807 505 766

Aunque tenga miedo hágalo igual de Susan Jeffers en la editorial Robincook SL

Explica que son los miedos y cómo toman fuerza en nuestra mente porque se lo permitimos.

Buscando libros para ayudar a l@s más pequeños.

Les dejo hoy por aquí unos cuantos de los que tengo en mi biblioteca personal y me han sido útiles:

El psicólogo infantil a mano. De la niñez a la adolescencia.

Es un libro de Mª del Mar Rodríguez Martínez, publicado en Flash Más.

Es una especia de diccionario con preguntas frecuentes que padres y madres nos plantean normalmente a los profesionales de la psicología.

Cuentos que ayudan a los niños. Gerlinde Ortner

Es de la editorial Sirio. Son cuentos dirigidos a niños y adultos para ayudar en problemas típicos de l@s más pequeñ@s: cuando se hace pis en la cama, cuando no hace caso, cuando ha tenido un nuevo hermanito.

Al final de cada cuento tiene un párrafo titulado “consejos para los padres”. Me encanta y lo uso como apoyo en los tratamientos infantiles.

Nuevos cuentos que ayudan a los niños. Gerlinde Ortner

Es una segunda parte del anterior.

La familia…bien, gracias.

La relación con la familia, la propia y la política, no siempre es fácil. Es como los engranajes de un gran reloj, si todo encaja, girará a la perfección y sin problemas, pero si alguna pieza falla habrá que hacer reajustes. A veces las reuniones familiares se ven como un campo de batalla donde dos grandes ejércitos, las familias de origen de los cónyuges, luchan por imponer su criterio.
Los conflictos familiares ponen a prueba la relación de la pareja. Si de verdad queremos superarlo tenemos que olvidar el quién tiene la razón, habrá que aprender a ceder y a alcanzar acuerdos.
Si nos agobian diciéndonos siempre lo que debemos hacer, lo mejor es actuar de forma relajada, aprovechar el momento para agradecer la preocupación y tranquilizarles diciendo que les pediremos consejo y ayuda en caso de necesitarlo. Hay que decir las cosas de manera tranquila y sosegada, sin sarcasmos ni ironía. Muchas veces hace más daño el tono que las palabras que pronunciamos.
Si son de los que exigen pasar más tiempo con nosotros, será importante hablar con ellos, establecer límites. Explicarles que necesitamos organizar nuestro tiempo y que no siempre podrán decidir ellos cuándo y cómo.
Si nos percatamos de que se está cayendo en una relación de lucha de poder, hay que evitar poner a la pareja en contra de su familia. Es más eficaz aceptar que son un poco posesivos, ya que los padres se sienten en la obligación de seguir cuidando al hijo. Normalmente son parejas que no tienen buena relación entre ellos e intentan suplirlo con el cariño de los hijos.
La pareja ha de afrontar los problemas con las familias de origen de  forma conjunta y solidaria, buscando soluciones, evitando comparaciones con nuestra propia familia. Tampoco es bueno estar siempre dándole vueltas al tema.
En ocasiones de malestar o tensiones será necesario negociar y alcanzar acuerdos. Establecer normas explícitas con las que ambos miembros se sientan conformes. Para que dichos acuerdos sean sólidos, válidos y armoniosos para la pareja, es necesario negociar qué tipo de relaciones se quieren establecer con ambas familias, la propia y la política. Recuerda que una decisión será tan legítima como otra (tener poco o mucho contacto), siempre y cuando sea compatible con el amor y el respeto a la pareja y se asuma de forma consensuada por ambos.
Un error en el que se puede caer con facilidad es sobrevalorar a la propia familia e infravalorar a la de la pareja. Valorar humanamente a los padres, reconocer sus aspectos positivos y sus limitaciones permitirá tomarlos como modelos en aquellos factores satisfactorios y desechar los que no se deseen. Es importante ser flexibles y justos, todas las familias tienen aspectos positivos y negativos.
No podemos considerar que lo que nosotros, pensamos o hacemos es lo normal. No sirve de nada  comparar a tu familia con la de tu pareja; ninguna es mejor que la otra. Intenta comprender y respetar las costumbres, educación y estilo de vida de tu familia política porque así estarás respetando las raíces de tu pareja. Además, esto te ayudará a comprenderlo y a que la convivencia mejore.
Hay que aprender a decir NO sin enfados ni culpa, poner nuestros propios límites. Conviene que cada miembro hable con su familia de origen y aclare que la pareja valora su opinión pero que hay temas en los que no deben ni desean que se involucren, que la pareja se concede prioridad recíproca y que es independiente. Es imposible ser neutral entre nuestra pareja y nuestra familia, sólo conseguiremos sentirnos en un pequeño bote en medio de una tempestad en el océano. No conviene ceder siempre a sus presiones porque, si lo haces, aprenderán que pueden actuar de esta manera con vosotros.
Si alguna actitud de tu familia política te molesta o incomoda, habla con tu pareja antes de crear un conflicto. Procura que sea el otro quien trate de comunicar a su familia la necesidad de que cambien determinadas actitudes o comportamientos con respecto a ti. De este modo no generarás tensiones innecesarias. Si existe demasiada tensión, hay que evitar un conflicto. Será preferible mantener cierta distancia a estar siempre quejándonos de como nos tratan. Sólo conseguiremos hacer sentir a nuestra pareja entre la espada y la pared.
Se trata de buscar un término medio entre los reproches y el resentimiento constante y la obligación de simpatizar con alguien que no nos cae bien. No hay que ignorar nuestros sentimientos sino evitar ir acumulando rabia y rencores.
Intenta tratarlos como te gustaría que tu pareja tratase a tu familia. Si no es posible una relación armoniosa, al menos intenta conceder al otro la libertad para que organice la relación que desea tener con su familia. Una buena solución es acordar las visitas que se quieren hacer en pareja y que luego él o ella vaya cuando quiera. No es necesario acompañar a nuestra pareja en todas las visitas, es mejor darle libertad. Evita imponer tus normas y someterle a mayor presión. Recuerda que la relación que tiene tu pareja con su familia no tiene que ser como la que tienes tú con la tuya.
Aún suponiendo que estamos dispuestos a esforzarnos siempre nos podemos encontrar en situaciones comprometidas que no podemos evitar.  Por ejemplo si hay algún miembro de la familia que te hace sentir especialmente mal. Muéstrate seguro, si es una persona manipuladora o agresiva se centrará en tu baja autoestima e inseguridad para enfrentarse a ti, por lo tanto, fomenta la autovaloración personal. No dejes que nadie te haga sentir menos.
Como dice Terrence Real “Mantener una buena relación con los demás exige mantener una buena relación contigo mismo”
Piensa que tu pareja es un aliado no tu enemigo.

Cómo actuar ante una sospecha de abuso sexual

La “National Center of Child Abuse and Neglect (NCCAN)” define el abuso sexual como los contactos e interacciones entre un niño o niña y un adulto, cuando el adulto (agresor) lo usa para estimularse sexualmente él mismo, al niño o niña o a otra persona. El abuso sexual también puede ser cometido por una persona menor de 18 años, cuando ésta es significativamente mayor que el niño o la niña (la víctima) o cuando el agresor está en una posición de poder o control sobre otro menor.
No es necesario que el niño o niña viva la situación como abusiva o traumática para que se esté produciendo igualmente un abuso. (Es posible que el menor lo acepte a cambio de regalos o porque le produce placer).
En la mayoría de las ocasiones el niño o a la niña no saben qué es lo que ocurre, no pueden ponerle nombre, no saben definirlo, ni si eso es normal y les ocurre a todos los niños. Esta confusión le creará muchos conflictos emocionales que deberán solucionarse con tratamiento psicológico adecuado lo antes posible.
Las personas que están cerca del niño o niña ya sean sus madres o padres el profesorado o hermanos y hermanas mayores pueden hacer un gran labor de protección y prevención. Hay que intentar explicar a los niños y niñas pequeños que los genitales no deben ser tocados por otras personas (a no ser para ducharlos o ayudarle en el aseo después de ir al baño). Que ninguna persona debe enseñarle los suyos a solas y sin que lo sepan su padre y su madre. Que la conducta sexual es algo que ocurre entre adultos que se quieren pero nunca con los niños o niñas pequeños.
Algunos indicadores pueden hacernos sospechar que el menor está sufriendo maltrato: pérdida de apetito; llantos frecuentes sobre todo relacionados con situaciones afectivas o eróticas; miedo a estar solo, con hombres o con un determinado miembro de la familia; rechazo al padre o a la madre de forma repentina; cambios bruscos de conducta; resistencia a desnudarse o a bañarse; aislamiento y rechazo de las situaciones sociales; problemas escolares o rechazo a la escuela; fantasías o conductas regresivas (volver a chuparse el dedo o a orinarse en la cama, etc.); tendencia al secretismo; agresividad, fugas o acciones delictivas; y autolesiones o intentos de suicidio.
Otros indicadores están relacionados con la esfera sexual y pueden ser (Echeburúa, 2000): rechazo de las caricias, de los besos y del contacto físico; conducta seductora; conductas precoces o conocimientos sexuales inadecuados para su edad; interés exagerado por los comportamientos sexuales de los adultos; y agresión sexual de un menor hacia otros menores.
Si bien es cierto que estos indicadores pueden encontrarse en los casos de abuso sexual, la existencia de alguno de ellos de forma aislada no tiene que indicar necesariamente la presencia del abuso. Es importante señalar que estos indicadores deben valorarse de una forma global, es decir, serán más significativos en la medida en que aparezcan un conjunto amplio de estos indicadores. Los indicadores sexuales son los que están más relacionados con la existencia de un abuso sexual, pero quizás lo más significativo puede ser cuando un menor presenta un cambio brusco con respecto a una situación o a alguna persona en particular (no querer ir al colegio, no querer que se le bañe, no querer estar con una persona que antes aceptaba, etc.).
Además de estos indicadores pueden existir otros de tipo físico que quizás puedan ser más evidentes (dolor en zona genital, dificultad para sentarse, ropa interior manchada de sangre, etc.).
En la sociedad actual existen algunos mitos que es necesario destruir:
El abuso sexual a niños y niñas es algo que ocurre en clases sociales desfavorecidas. Se da en todas las clases sociales sin que existan diferencias significativas entre ellas.
El agresor es una persona desconocida y exterior a la familia. A veces es así y es más fácil entonces que el menor hable y sea creído por sus familiares. Pero la realidad es que en la mayoría de los casos el agresor es una persona muy cercana al menor, padre, padrastro, tío, hermano mayor, personas de su círculo familiar. Esto hace que el menor no pueda defenderse porque ese adulto forma parte de su círculo protector, por lo tanto mezclará afecto, con rechazo, con sentimiento de culpa y con miedo al castigo.
El agresor es un enfermo mental, un alcohólicos o un adicto. No tiene porqué ser ninguna de las tres cosas.
Una madre nunca permitiría que eso ocurra a sus hijas e hijos pequeños. En muchas ocasiones las madres creen que es una invención de sus hijas con lo cual no les pueden prestar el apoyo necesario ni pueden protegerlos.
Cuando se tiene la sospecha de que ha habido maltrato sexual hay que llevar al menor al pediatra y a un especialista en psicología infantil, tanto para desmostrarlo como para poner al menor en tratamiento. Hay que intentar separar el menor de su agresor, acudiendo a la justicia y denunciando si es necesario.

A mi Rey Mago favorito ;-)

Ya sé que a nadie le apetece reflexionar con todo lleno de dulces, luces, villancicos y anuncios de juguetes…

Pero quien no ha pensado alguna Navidad que cambiaría todo lo que tiene por volver a una de aquellas navidades de cuando era pequeño, con los hermanos y hermanas, tíos, tías, abuelos, abuela, primos y primas… toda la familia reunida, bandejas de turrón de chocolate y mazapanes, guirnaldas y un precioso Belén que ocupaba medio salón.

Aquella Navidad que todos recordamos con tanto cariño era especial por que sentíamos que el mundo podía cambiar, que era cierto que podíamos dejar las penas en el año que terminaba y comenzar el Año Nuevo con buenos propósitos, creíamos con ilusión que nuestro rey mago favorito nos conseguiría aquel juguete tan caro.

Teníamos ilusión, esperanza, nos maravillaba ver con ojos de niño las calles iluminadas y escuchar villancicos en todas las tiendas…a lo mejor, sólo a lo mejor también nos encantaba ver que todas las personas sonreían más y tenían tiempo para llevar a sus hijos e hijas a ver belenes y como no, a entregar la carta a los mensajeros de sus Majestades los Reyes Magos.

En esos días éramos felices, éramos OPTIMISTAS…

¡Qué palabra! Op-ti-mis-tas

Quizá sea eso lo que necesitamos, lo que están pidiendo a gritos nuestro niños interiores, que volvamos a ser optimistas, a creer con ilusión que las cosas mejoraran en el futuro.

Se me ocurre que para eso hay que sembrar un poco de aquella Navidad infantil en cada mes del Año Nuevo: dedicar tiempo a pasear admirando la belleza de nuestra ciudad, asignar días especiales para estar con la familia y con amigos y amigas. Incluso podemos escribir un pequeño cuaderno con nuestro mejores deseos, con la carta que pediríamos cada mes a nuestro rey mago favorito.

El pescador y las piedras

Un pescador va todas las noches hasta la playa para tirar su red; sabe que cuando el sol sale los peces vienen a la playa a comer almejas, por eso siempre coloca su red antes de que amanezca.
Tiene una casita en la playa y baja muy de noche con la red al hombro. Con los pies descalzos y la red medio desplegada entra en el agua.
Esta noche de la cual habla el cuento, cuando está entrando siente que su pie golpea contra algo muy duro en el fondo.
Toquetea y ve que es algo duro, como unas piedras envueltas en una bolsa.
Se enfada y piensa ‘quien es el tarado que tira estas cosas en la playa’. Y se corrige ‘en mi playa’.
‘Y encima yo soy tan distraido que cada vez que entre me las voy a llevar por delante…’ Así que deja de tender la red, se agacha, coge la bolsa y la saca del agua.
Está todo muy oscuro, y quizás por eso, cuando vuelve, otra vez se lleva por delante la bolsa con las piedras, ahora en la playa.
Y piensa ‘soy un tonto’.
Así que saca su cuchillo y abre la bolsa y tantea. Hay unas cuantas piedras del tamaño de pequeños pomelos pesados y redondeados.
El pescador vuelve a pensar ‘quien será el idiota que embolsa piedras para tirarlas al agua’.
Instintivamente toma una, la sopesa en sus manos y la arroja al mar.
Unos segundos después siente el ruido de la piedra que se hunde a lo lejos. ¡Plup!.
Entonces mete la mano otra vez y tira otra piedra. Nuevamente escucha ¡Plup!
y tira para el otro lado ¡Plaf!. Y luego lanza dos a la vez y siente ¡plup-plup! Y trata de tirarlas más lejos y de espaldas y con toda su fuerza ¡Plup-plaf!
Y se entretiene, escuchando los diferentes sonidos, calculando el tiempo y probando de a dos, de a una, a ojos cerrados, de a tres…tira y tira las piedras al mar.
Hasta que el sol empieza a salir….
El pescador palpa y toca una sola piedra adentro de la bolsa.
Entonces se prepara para tirarla más lejos que las demás, porque es la última y porque el sol ya sale.
Y cuando estira el brazo hacia atrás para darle fuerza al lanzamiento el sol empieza a alumbrar y él ve que en la piedra hay un brillo dorado y metálico que le llama la atención.
El pescador detiene el impulso para arrojarla y la mira. La piedra refleja el sol entre el moho que la recubre.
El hombre la frota como si fuera una manzana, contra su ropa, y la piedra empieza a brillar más todavía.
Asombrado la toca y se da cuenta de que es metálica. Entonces empieza a frotarla y a limpiarla con arena y con su camisa,
y se da cuenta de que la piedra es de oro puro. Una piedra de oro macizo del tamaño de un pomelo.
Y su alegría se borra cuando piensa que esta piedra es seguramente igual a las otras que tiró.
Y piensa ‘qué tonto he sido’.
Tuvo entre sus manos una bolsa llena de piedras de oro y las fue tirando fascinado por el sonido estúpido de las piedras al entrar al agua.
Y empieza a lamentarse y a llorar y a dolerse por las piedras perdidas y piensa que es un desgraciado, que es un pobre tipo, que es un tarado, un idiota…
Y empieza a pensar si entrara y se consiguiera un traje de buzo y si fuera por abajo del mar, si fuera de día, si trajera un equipo de buzos para buscarlas, y llora más todavía mientras se lamenta a los gritos…
El sol termina de salir.
Y él se da cuenta de que todavía tiene la piedra, se da cuenta de que el sol podría haber tardado un segundo más o él podría haber tirado la piedra más rápido, de que podría no haberse enterado nunca del tesoro que tiene entre sus manos.
Se da cuenta finalmente de que tiene un tesoro, y de que este tesoro es en sí mismo una fortuna enorme para un pescador como él.
Y se da cuenta de la suerte que significa poder tener el tesoro que todavía tiene.
‘Ojalá podamos ser sabios para no llorar por aquellas piedras que quizás desprevenidamente desperdiciamos, por aquellas cosas que el mar se llevó y tapó y podamos, de verdad, prepararnos para ver el brillo de las piedras que tenemos y disfrutar en el presente eterno de cada una de ellas…’

Etapas de un duelo normal.

Como le tenía prometido a algunos de ustedes aquí les dejo esta pequeña guía sobre lo que es un duelo.

Es un proceso que consta de varias fases que hay que ir superando:
-    1º Incredulidad. Parálisis, negación, confusión. Es la etapa del “no puede ser”, de repetirnos a nosotros mismos que todo sigue igual, que en cualquier momento le veremos entrar por la puerta y saludarnos como siempre hacía. La noticia de la muerte o ruptura nos produce un shock, un periodo de no- respuesta. Se ve a la persona paralizada o con la fantasía de despertar y que todo haya sido una pesadilla. Es en realidad un estado confusional en el que todavía no entendemos lo que pasa.

-    2º Regresión. Llanto explosivo, berrinche, desesperación. Se toma conciencia de la persona que murió o que nos dejó, ahora el dolor es agudo e insoportable, irracional. Las emociones dominan totalmente.

-    3º Furia. Con el causante de la muerte o separación o con el muerto o la expareja por el abandono. También se pueden ver personas que se enfadan con dios o con los médicos que no pudieron salvarle la vida, el caso es encontrar a alguien responsable.

La persona dejará en un momento dado de sentir dolor y pasará a sentir enfado, ira, rabia. Esta furia tiene la función de anclarnos a la realidad de prepararnos o protegernos para lo que viene después.

-    4º Culpa. Por no haber podido salvar, por lo que no hicimos….por casi cualquier cosa. Es una defensa ante la impotencia que se avecina en la siguiente fase.

-    5º Desolación. Es la fase más horrible de todas, la más dura, la de la tristeza dolorosa y aplastante, la de la falta de energía.

Impotencia, no hay nada que se pueda hacer, desasosiego. Seudoalucinaciones, en esta etapa es corriente creer que hemos oído su voz, despertarnos creyendo que le sentimos llegar como cada noche.

Se conecta con el vacío dejado, con la tan temida soledad. Se puede confundir con una depresión debido a la inacción y al sentimiento de desesperanza.

-    6º Fecundidad. Nos identificamos con la persona desaparecida, revalorizamos sus virtudes. El peligro de esta etapa es idealizar salirnos de la realidad. Es un puente hacia lo que sigue. En esta fase se empiezan a hacer cosas dedicadas a la persona que nos falta, inspiradas en el vínculo que nos unía a ella.

-    7º Aceptación. Discriminación, separarse del ser que ya no está, retomar nuestro camino sin él. Interiorización es entender que algo de esa persona queda en nosotros, siguen vivas las cosas que aprendí y viví.

Así es como describe y explica el proceso Jorge Bucay en el libro “El camino de las lágrimas”

Rana de pozo

Hoy quiero empezar el mes de Diciembre con este cuento que he encontrado. Es un pequeño regalo para los soñadores y aquellos que viven con la esperanza de que se puede hacer cambiar nuestro mañana.

“En un pozo profundo vivía una colonia de ranas, allí llevaban su vida, tenían sus costumbres, encontraban su alimento y croaban a gusto haciendo resonar las paredes del pozo en toda su profundidad.
Protegidas por su mismo aislamiento, vivían en paz y sólo tenían que guardarse del cubo que, de vez en cuando, alguien echaba desde arriba para sacar agua del pozo. Daban la alarma en cuanto oían el ruido de la polea, se sumergían bajo el agua o se apretaban contra la pared, allí esperaban conteniendo la respiración hasta que el cubo, lleno de agua, era izado otra vez y pasaba el peligro.
Fue a una rana joven a quien se le ocurrió pensar que el cubo podía ser una oportunidad en vez de un peligro.
Allá arriba se veía algo así como una claraboya abierta, que cambiaba de aspecto según fuera de día o de noche, y en la que aparecían sombras y luces, formas y colores, que hacían presentir que allí había algo nuevo y digno de conocerse, y, sobre todo, estaba el rostro con trenzas de aquella figura bella y fugaz que aparecía por un momento sobre el brocal del pozo al arrojar el cubo y recobrarlo todos los días en su cita sagrada y temida. Había que conocer todo aquello.
La rana joven dijo lo que pensaba y todas las demás se le echaron encima:
“Eso nunca se ha hecho. Sería la destrucción de nuestra especie. El cielo nos castigará. Te perderás para siempre. Nosotras hemos sido hechas para estar aquí, y aquí es donde estamos bien y podemos ser felices. Fuera del pozo no hay más que destrucción. Que nadie se atreva a violar las sabias leyes de nuestros antepasados. ¿Es que una rana jovenzuela de hoy puede saber más que ellos?”

La rana joven esperó pacientemente la próxima bajada del cubo, se colocó estratégicamente, dio un salto en el momento en que el cubo comenzaba a ser izado y subió en él ante el asombro y horror de la comunidad batracia.
El consejo de ancianos excomulgó a la rana prófuga y prohibió que se hablara de ella, había que salvaguardar la seguridad del pozo.
Pasaron los meses sin que nadie hablara de ella y nadie, tampoco, pudiera olvidarla, cuando un buen día se oyó un croar familiar sobre el brocal, se agruparon abajo las curiosas y vieron recortada contra el cielo, en el borde del pozo, la conocida silueta de la rana aventurera, a su lado apareció la silueta de otra rana, y a su alrededor se agruparon siete pequeños renacuajos. Todas miraban sin atreverse a decir nada, cuando la rana joven habló:
“Aquí arriba se está maravillosamente. Hay agua que se mueve, no como allá abajo, hay unas fibras verdes y suaves que salen del suelo y entre las que da gusto moverse, y hay muchos bichos pequeños muy sabrosos y variados, y cada día se puede comer algo diferente. Y luego, hay muchas ranas de muchos tipos distintos, y son muy buenas, yo me he casado con ésta que está aquí a mi lado, y tenemos siete hijos y somos muy felices, y aquí hay sitio para todas porque esto es muy grande y nunca se acaba de ver lo que hay allá lejos…”

Desde abajo, las fuerzas del orden advirtieron a la rana que, si bajaba, sería ejecutada por alta traición, ella dijo que no pensaba bajar, y que les deseaba a todas que lo pasaran bien, y se marchó con su compañera y los siete renacuajos.
Abajo en el pozo hubo mucho revuelo, y hubo algunas ranas que quisieron comentar la propuesta, pero las autoridades las acallaron enseguida; y la vida volvió a la normalidad de siempre en el fondo del pozo.
Al día siguiente, por la mañana, la niña de trenzas rubias se quedó asombrada cuando, al sacar el cubo con agua del pozo, vio que estaba lleno de ranas.
Reflexión:
En sánscrito (idioma hindú antiguo) hay una palabra compuesta para designar a una persona estrecha de miras que se conforma con oír lo que siempre ha oído y hacer lo que siempre ha hecho, lo que hace todo el mundo y lo que, según parece, han de hacer todos los quieran seguir una vida tranquila y segura. La palabra es kupmanduck (rana de pozo), y ha pasado del sánscrito a las lenguas hindúes modernas, en la que se usa con el mismo sentido.
Aun así, el mundo está lleno de pozos, y los pozos llenos de ranas, y niñas con trenzas rubias siguen llevándose sustos de vez en cuando por la mañana.”