Como le tenía prometido a algunos de ustedes aquí les dejo esta pequeña guía sobre lo que es un duelo.
Es un proceso que consta de varias fases que hay que ir superando:
- 1º Incredulidad. Parálisis, negación, confusión. Es la etapa del “no puede ser”, de repetirnos a nosotros mismos que todo sigue igual, que en cualquier momento le veremos entrar por la puerta y saludarnos como siempre hacía. La noticia de la muerte o ruptura nos produce un shock, un periodo de no- respuesta. Se ve a la persona paralizada o con la fantasía de despertar y que todo haya sido una pesadilla. Es en realidad un estado confusional en el que todavía no entendemos lo que pasa.
- 2º Regresión. Llanto explosivo, berrinche, desesperación. Se toma conciencia de la persona que murió o que nos dejó, ahora el dolor es agudo e insoportable, irracional. Las emociones dominan totalmente.
- 3º Furia. Con el causante de la muerte o separación o con el muerto o la expareja por el abandono. También se pueden ver personas que se enfadan con dios o con los médicos que no pudieron salvarle la vida, el caso es encontrar a alguien responsable.
La persona dejará en un momento dado de sentir dolor y pasará a sentir enfado, ira, rabia. Esta furia tiene la función de anclarnos a la realidad de prepararnos o protegernos para lo que viene después.
- 4º Culpa. Por no haber podido salvar, por lo que no hicimos….por casi cualquier cosa. Es una defensa ante la impotencia que se avecina en la siguiente fase.
- 5º Desolación. Es la fase más horrible de todas, la más dura, la de la tristeza dolorosa y aplastante, la de la falta de energía.
Impotencia, no hay nada que se pueda hacer, desasosiego. Seudoalucinaciones, en esta etapa es corriente creer que hemos oído su voz, despertarnos creyendo que le sentimos llegar como cada noche.
Se conecta con el vacío dejado, con la tan temida soledad. Se puede confundir con una depresión debido a la inacción y al sentimiento de desesperanza.
- 6º Fecundidad. Nos identificamos con la persona desaparecida, revalorizamos sus virtudes. El peligro de esta etapa es idealizar salirnos de la realidad. Es un puente hacia lo que sigue. En esta fase se empiezan a hacer cosas dedicadas a la persona que nos falta, inspiradas en el vínculo que nos unía a ella.
- 7º Aceptación. Discriminación, separarse del ser que ya no está, retomar nuestro camino sin él. Interiorización es entender que algo de esa persona queda en nosotros, siguen vivas las cosas que aprendí y viví.
Así es como describe y explica el proceso Jorge Bucay en el libro “El camino de las lágrimas”
Gemma Garallo Carrera se licenció en Psicología en 1998.
Ha trabajado desde entonces en orientación familiar y psicología clínica.
La idea de Psicología 24 horas surge para que desde cualquier rincón de España se pueda acceder de manera cómoda y fácil a un apoyo psicológico o a tratamiento psicoterapeutico.
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