Monthly Archive for Febrero, 2009

Tipos de ansiedad

Esto es tan sólo una lista de los trastornos de ansiedad comúnmente diagnosticados.

Crisis de angustia (panic attack)

Aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, acompañada de cuatro (o más) de los siguientes síntomas, que se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros 10 minutos: Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca, sudoración, temblores o sacudidas, sensación de ahogo o falta de aliento, sensación de atragantarse, opresión o malestar torácico, náuseas o molestias abdominales, inestabilidad, mareo o desmayo, desrealización (sensación de irrealidad) o despersonalización (estar separado de uno mismo), miedo a perder el control o volverse loco, miedo a morir, parestesias (sensación de entumecimiento u hormigueo) ,escalofríos o sofocaciones .

Agorafobia

Aparición de ansiedad al encontrarse en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil (o embarazoso) o donde, en el caso de aparecer una crisis de angustia inesperada o más o menos relacionada con una situación, o bien síntomas similares a la angustia, puede no disponerse de ayuda.
Los temores agorafóbicos suelen estar relacionados con un conjunto de situaciones características, entre las que se incluyen estar solo fuera de casa; mezclarse con la gente o hacer cola; pasar por un puente, o viajar en autobús, tren o automóvil.
Estas situaciones se evitan (negarse a viajar), por temor a que aparezca una crisis de angustia o síntomas similares a la angustia, o se hace indispensable la presencia de un conocido para soportarlas.
Esta ansiedad o comportamiento de evitación no puede explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental como fobia social (p. ej., evitación limitada a situaciones sociales por miedo a ruborizarse), fobia específica (p. ej., evitación limitada a situaciones aisladas como los ascensores), trastorno obsesivo-compulsivo (p. ej., evitación de todo lo que pueda ensuciar en un individuo con ideas obsesivas de contaminación), trastorno por estrés postraumático (p. ej., evitación de estímulos relacionados con una situación altamente estresante o traumática) o trastorno de ansiedad por separación (p. ej., evitación de abandonar el hogar o la familia).

Angustia sin agorafobia

Son crisis de angustia inesperadas y que se repiten. Al menos una de las crisis se ha seguido durante 1 mes (o más) de uno (o más) de los siguientes síntomas: inquietud persistente ante la posibilidad de tener más crisis, preocupación por las implicaciones de la crisis o sus consecuencias (por ej., perder el control, sufrir un infarto de miocardio, “volverse loco”), cambio significativo del comportamiento relacionado con las crisis
Ausencia de agorafobia y tampoco en este caso pueden explicarse mejor los síntomas por la presencia de otro trastorno mental.

Angustia con agorafobia

Son crisis de angustia inesperadas y que se repiten. Al menos una de las crisis se ha seguido durante 1 mes (o más) de uno (o más) de los siguientes síntomas: Inquietud persistente por la posibilidad de tener más crisis, preocupación por las implicaciones de la crisis o sus consecuencias, cambio significativo del comportamiento relacionado con las crisis.
Las crisis cursan con agorafobia, no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia o una enfermedad médica (p. ej., hipertiroidismo) y no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental.

Agorafobia sin historia de trastorno de angustia

En ocasiones puede aparecer agorafobia en relación con el temor de desarrollar síntomas similares a la angustia (p. ej., mareos o diarrea) sin que se cumplan los criterios diagnósticos del trastorno de angustia.

Fobia específica

Se trata de un temor acusado y persistente que es excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos (p. ej., volar, precipicios, animales, administración de inyecciones, visión de sangre).
La exposición al estímulo fóbico provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada con una situación determinada. En los niños la ansiedad puede traducirse en lloros, berrinches, inhibición o abrazos. La persona reconoce que este miedo es excesivo o irracional. La situación fóbica se evitan o se soportan a costa de una intensa ansiedad o malestar.
Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa, o el malestar provocados por la situación temida interfieren acusadamente con la rutina normal de la persona, con las relaciones laborales (o académicas) o sociales, o bien provocan un malestar clínicamente significativo.

Fobia social

Es un temor acusado y persistente por una o más situaciones sociales o actuaciones en público en las que el sujeto se ve expuesto a personas que no pertenecen al ámbito familiar o a la posible evaluación por parte de los demás. El individuo teme actuar de un modo (o mostrar síntomas de ansiedad) que sea humillante o embarazoso.
En los niños es necesario haber demostrado que sus capacidades para relacionarse socialmente con sus familiares son normales y han existido siempre, y que la ansiedad social aparece en las reuniones con individuos de su misma edad y no sólo en cualquier interrelación con un adulto.

Trastorno obsesivo-compulsivo

Las obsesiones se definen por cuatro puntos clave:
1.Pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan en algún momento del trastorno como intrusos e inapropiados, y causan ansiedad o malestar significativos .
2.Los pensamientos, impulsos o imágenes no se reducen a simples preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida real.
3.La persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o bien intenta neutralizarlos mediante otros pensamientos o actos.
4.La persona reconoce que estos pensamientos, impulsos o imágenes obsesivos son el producto de su mente (y no vienen impuestos como en la inserción del pensamiento)
Las compulsiones se definen por comportamientos como lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones o actos mentales como rezar, contar o repetir palabras en silencio, que son de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente El objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la prevención o reducción del malestar o la prevención de algún acontecimiento o situación negativos; sin embargo, estos comportamientos u operaciones mentales o bien no están conectados de forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir o bien resultan claramente excesivos
En algún momento del curso del trastorno la persona ha reconocido que estas obsesiones o compulsiones resultan excesivas o irracionales. Las obsesiones o compulsiones provocan un malestar clínico significativo, representan una pérdida de tiempo (suponen más de 1 hora al día) o interfieren marcadamente con la rutina diaria del individuo, sus relaciones laborales (o académicas) o su vida social.

Trastorno por estrés postraumático

La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que ha experimentado, presenciado o le han explicado uno (o más) acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás. También puede ser que haya respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos. En los niños estas respuestas pueden expresarse en comportamientos desestructurados o agitados
El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente a través de una (o más) de las siguientes formas: recuerdos del acontecimiento recurrentes e intrusos que provocan malestar y en los que se incluyen imágenes, pensamientos o percepciones. En los niños pequeños esto puede expresarse en juegos repetitivos donde aparecen temas o aspectos característicos del trauma.
Es posible que se manifieste a través de sueños de carácter recurrente sobre el acontecimiento, que producen malestar. En los niños puede haber sueños terroríficos de contenido irreconocible. El individuo actúa o tiene la sensación de que el acontecimiento traumático está ocurriendo (se incluye la sensación de estar reviviendo la experiencia, ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos de flashback, incluso los que aparecen al despertarse o al intoxicarse). Los niños pequeños pueden reescenificar el acontecimiento traumático específico.
Se puede dar también malestar psicológico intenso al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático y/o respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos internos o externos que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático.
La persona evitará persistentemente los estímulos asociados al trauma y se puede observar embotamiento de la reactividad general del individuo de los siguientes síntomas:
1.Esfuerzos para evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el suceso traumático.
2.Esfuerzos para evitar actividades, lugares o personas que motivan recuerdos del trauma.
3.Incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma .
4.Reducción acusada del interés o la participación en actividades significativas.
5.Sensación de desapego o enajenación frente a los demás.
6.Restricción de la vida afectiva (p. ej., incapacidad para tener sentimientos de amor )
7.Sensación de un futuro desolador (p. ej., no espera obtener un empleo, casarse, formar una familia o, en definitiva, llevar una vida normal)
Síntomas persistentes de aumento de la activación ausente antes del trauma, con dificultades para conciliar o mantener el sueño, irritabilidad o ataques de ira, dificultades para concentrarse, hipervigilancia, respuestas exageradas de sobresalto .

Trastorno por estrés agudo

La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que ha experimentado, presenciado o le han explicado uno (o más) acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física o la de los demás, habiendo respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos. Durante o después del acontecimiento traumático, el individuo presenta tres (o más) de los siguientes síntomas disociativos: Sensación subjetiva de embotamiento, desapego o ausencia de reactividad emocional, reducción del conocimiento de su entorno (p. ej., estar aturdido), desrealización, despersonalización, amnesia disociativa (p. ej., incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma).

El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente en al menos una de estas formas: imágenes, pensamientos, sueños, ilusiones, episodios de flashback recurrentes o sensación de estar reviviendo la experiencia, y malestar al exponerse a objetos o situaciones que recuerdan el acontecimiento traumático.
Evitación acusada de estímulos que recuerdan el trauma (p. ej., pensamientos, sentimientos, conversaciones, actividades, lugares, personas). Síntomas acusados de ansiedad o aumento de la activación (arousal) (p. ej., dificultades para dormir, irritabilidad, mala concentración, hipervigilancia, respuestas exageradas de sobresalto, inquietud motora).
Estas alteraciones provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo, o interfieren de forma notable con su capacidad para llevar a cabo tareas indispensables, por ejemplo, obtener la ayuda o los recursos humanos necesarios explicando el acontecimiento traumático a los miembros de su familia. Duran un mínimo de 2 días y un máximo de 4 semanas, y aparecen en el primer mes que sigue al acontecimiento traumático.

Trastorno de ansiedad generalizada

Ansiedad y preocupación excesivas (expectación aprensiva) sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades (como el rendimiento laboral o escolar), que se prolongan más de 6 meses y resulta difícil controlar. Está asociada a estos síntomas: Inquietud o impaciencia, fatigabilidad fácil, dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco, irritabilidad, tensión muscular, alteraciones del sueño (dificultad para conciliar o mantener el sueño, o sensación al despertarse de sueño no reparador) .

Existen también un trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica y otro inducido por sustancias.

(próximamente artículo sobre el tratamiento de los trastornos de ansiedad en psicoterapia cognitivo-emocional)

Psicología cognitivo-emocional

Todo el mundo vive situaciones desagradables, tiene problemas, pero al contrario de lo que muchas veces creemos, no son estos los que nos hacen sentirnos mal sino la interpretación que hacemos de ellos.
Lo explicaré con un ejemplo:
“Carmen va con su coche por la carretera hacia el trabajo y un atasco no esperado la tiene prácticamente sin moverse más de media hora.
Se lamenta, grita un montón de improperios, empieza a pensar en las explicaciones que tendrá que dar por llegar tarde al trabajo, en que tendrá que salir más tarde, en que está perdiendo un tiempo precioso que no podrá recuperar … oye algunos claxon sonando y decide sumarse al lamentable y absurdo concierto…
Previsiblemente su estado emocional irá cambiando a bastante ansiedad y lo pasará mal en los próximos minutos.
Ahora imaginemos que podemos rebobinar la cinta y volver atrás.
Carmen va en su coche hacia su trabajo y se encuentra con el atasco imprevisto. Después de los primeros minutos piensa. – Tendré que estar aquí un rato así me lo tomaré con calma, voy a poner música. Cómo está relajada repasa mentalmente lo que tiene que hacer esa mañana.
Quizá tenga que correr un poco más esa mañana al llegar a la oficina pero no es nada a lo que no se haya enfrentado antes ni que no pueda superar. Su estado de ánimo es más positivo porqué no ha interpretado catastróficamente la situación.”
Después de reflexionar sobre este ejemplo piense, ¿por qué sufrimos tan inútilmente las personas?
Está claro que las situaciones nos afectan sólo en función de cómo las vivimos, de cómo las interpretamos.
En psicoterapia cognitiva trabajo definiendo el ABC:
A son las situaciones (sobre las que no tenemos control o no podemos cambiar a nuestro antojo)
B son las creencias (nuestra interpretación de lo que sucede)
C son las emociones y los sentimientos (que derivan directamente de nuestro filtro mental)
Cuando sufrimos ansiedad, tristeza o ira es que no estamos interpretando lo que ocurre de manera adecuada. Se puede aprender a vivir con el menor sufrimientos posible si analizamos nuestros pensamientos y trabajamos con ellos. Si pensamos de forma positiva nuestras emociones también serán positivas y seremos más felices.
Hay una serie de pasos sencillos que se pueden seguir para aprender a pensar positivamente.
Hay que conocer los pensamientos erróneos:
- Ver sólo las cosas negativas que nos ocurren magnificarlas y a la vez minimizar o ignorar lo positivo.
- Descalificar lo positivo, como si hubiese ocurrido por casualidad o no lo mereciéramos.
- Filtrar la realidad según nuestros estado emocional. Es pensar que todo nos saldrá mal porque nos sentimos mal.
- No lo puedo soportar. Es un pensamiento negativo que nos hace creer que no podremos sobrevivir a lo que nos ocurre.
- Pensamientos todo o nada. Ver las cosas sin término medio, todo en los extremos, totalmente blanco o totalmente negro.
- Pensar mal de los demás. No confiar en nadie y atribuir siempre malas intenciones a las personas que nos rodean.
- Criticarnos en exceso. Autoimponernos debería que sólo consiguen hacernos sentir incompetentes.Los pero son frenos u obstáculos que nos impiden desarrollar nuestras acciones eficazmente, los debería son castigos irracionales, llevan implícita una autocrítica que nos daña.

Hay que cambiar estos pensamientos automáticos por otros más razonables y saludables.
- Identificar la situación, nuestro A y escribirlo en una columna. Por ejemplo “ he olvidado traer cereales del supermercado”.
- Apuntar el pensamiento automático que nos genera en otra columna. “Soy una inútil, no hago nada bien”.
- En otra columna describimos cómo nos sentimos “triste, desesperada, frustrada”.
- Clasificar de qué tipo de pensamiento perturbador se trata. En nuestro ejemplo se trata de un pensamiento de todo o nada.
- Identificar un pensamiento racional que puede sustituirlo. “ No todo lo hago mal, alguna vez es lógico que algo se me olvide”.
- La última columna tendrá la emoción o los sentimientos que nos genera esta nueva manera de pensar.

Como todo aprendizaje, necesitaremos un entrenamiento, pero el resultado merece la pena.
Si no se siente capaz de conseguirlo solo, Psicología 24 horas pone a su disposición su amplia experiencia en psicoterapia cognitivo-emocional en el teléfono 807 505 766.

Síntomas de la ansiedad

La ansiedad es una respuesta de miedo que damos en situaciones en la que no existe peligro real, sin embargo nuestro sistema límbico interpreta que existe un peligro para la vida. A muchas personas les cuesta diferenciar si lo que sufren es ansiedad o se trata de algún otro problema médico. Por ello les he preparado este artículo donde separo los síntomas que la ansiedad produce a nivel de pensamiento, de nuestros movimientos y de nuestros distintos sistemas. No han de todos a la vez para que la persona sea diagnosticada de trastorno por ansiedad.

Síntomas subjetivos, cognitivos o de nuestro pensamiento

1.preocupación excesiva y continua
2.inseguridad general
3.miedo o temor injustificado
4.aprensión
5.pensamientos negativos (inferioridad, incapacidad)
6.anticipación de peligro o amenaza
7.dificultad de concentración
8.dificultad para la toma de decisiones
9.sensación general de desorganización o pérdida de control sobre el ambiente

Síntomas motores, lo que se observa

1.hiperactividad
2.paralización motora
3.movimientos torpes y desorganizados
4.tartamudeo y otras dificultades de expresión verbal
5.conductas de evitación

Síntomas fisiológicos o corporales

1.síntomas cardiovasculares: palpitaciones, pulso rápido, tensión arterial alta, accesos de calor
2.síntomas respiratorios: sensación de sofoco, ahogo, respiración rápida y superficial, opresión torácica
3.síntomas gastrointestinales: náuseas, vómitos, diarrea, aeorofagia, molestias digestivas
4.síntomas genitourinarios: micciones frecuentes, enuresis, eyaculación precoz, frigidez, impotencia
5.síntomas neuromusculares: tensión muscular, temblor, hormigueo, dolor de cabeza tensional, fatiga excesiva
6.síntomas neurovegetativos: sequedad de boca, sudoración excesiva, mareos

Si padece ansiedad y no se encuentra capacitado para superarlo por sí mismo, Psicología 24 horas se encuentra a su disposición en el teléfono 807 505 766

Obsesiones y pensamientos intrusivos

¿Quién no ha sufrido alguna vez una idea o pensamiento que se repite y nos angustia?

Las obsesiones son eso, ideas, pensamientos, impulso o imágenes que son experimentadas como intrusivas e inapropiadas y que causan ansiedad o angustia. Son pensamientos incontrolables e involuntarios que se producen en nuestra mente repetidamente. La persona que experimenta las obsesiones con frecuencia sabe que no tienen sentido, pero se siente incapaz de detenerlas.

Obsesiones comunes en las personas que sufren trastorno obsesivo-compulsivo son el temor de contaminación, el miedo a la suciedad o nada “sucio incontrolable sexual imágenes o pensamientos que puede ser desagradable e imposible de detener, supersticiones y la excesiva atención a las cosas considera afortunado y la mala suerte, y un deseo de orden y la simetría donde las cosas deben colocarse o alineados de una manera particular o patrón. Realmente no es necesario padecer un TOC para sufrir un pensamiento intrusivo u obsesionarse con cualquier tema o persona que tenga más o menos relevancia para nosotros.

Pensamiento intrusivo es lo que literalmente suena, un pensamiento que se “cuela” en la mente y se repite en contra de la voluntad de la persona, hasta provocar preocupación, malestar. Como una canción que repetimos a cada instante sin darnos ni cuenta.

En muchas ocasiones puede ser algo que no cause malestar a la persona y que desaparece al cabo de un tiempo más o menos largo. Otras veces se requiere aprender alguna técnica que ayude a superarlo. Es algo que le ocurre a muchas personas. De hecho, psicólogos ingleses investigaron los pensamientos obsesivos en una muestra de 302 personas de la población general y el 84 % informó que habían experimentado el asalto de pensamientos, imágenes o impulsos indeseados más de una vez en su vida.
Quizá lo que haya cambiado con el paso del tiempo son los temas. Antes solían ser temas religiosos o de culpa y en los últimos años se refieren más a miedo a tener un determinado virus, a padecer una enfermedad. No es alarmante el tener este tipo de ideas, lo peligroso es confundirlas con la realidad, ya estaríamos hablando de pensamiento mágico propio de un trastorno obsesivo compulsivo.
Se puede entender mejor con un ejemplo histórico:
Tolstoy le dijo un día a su hermano – “Quédate en el rincón hasta que dejes de pensar en un oso blanco.” A pesar de ser una instrucción fácil, el hermano no pudo llevarlo a cabo. Se quedó horas en el rincón pensando sin parar en osos blancos.
Eso es lo que nos pasa a todos cuando queremos dejar de pensar en algo. Cuánto más luchamos contra la idea, ésta se hace cada vez más frecuente e insistente. Siempre que deseamos dejar de pensar en algo logramos el efecto contrario. Así se mantienen las ideas obsesivas. Es un paradoja pero en realidad hay que aceptar la idea y no luchar contra ella para que no os obsesione.
Si cree que no es capaz sólo de superar sus pensamientos intrusivos o si cree que puede sufrir un trastorno obsesivo compulsivo pida ayuda en nuestro teléfono:
Psicología 24 horas 807 505 766

Problemas de pareja

Dos de los problemas por los que más consultan las parejas a un profesional de la psicología son los celos y las constantes discusiones.
Los son sufridos por ambos, la persona celosa porque cree que no se le quiere lo suficiente o no se le dedica tiempo y al miembro no celoso porque se siente acosado y asfixiado. Son muy peligrosos ya que pueden terminar la relación y aunque no sea así, hacen sufrir mucho a ambos cónyuges.
Normalmente se aconseja terapia de pareja y reeducación de hábitos desajustados.
El segundo problema es el de las constantes discusiones. Al principio puede parecer divertido tener temas en los que se opina de distinta manera, es un tópico poco realista que los extremos se atraen. Tampoco es conveniente pensar que con paciencia conseguiremos que nuestra pareja cambie ES UN ERROR.
Para evitar que nuestra relación se convierta en un campo de batalla constante se pueden seguir pequeños consejos.

Tener claro los puntos que compartimos antes de empezar a hablar de aquellos en los que no estamos de acuerdo.
Es preferible enunciar de forma positiva lo que pensamos: “me gusta más” o “yo prefiero…” en vez de “esto no me gusta”, “no quiero”.
No darle demasiadas vueltas a las discusiones. Si ya se habló de eso y ya quedaron claras las posturas, no seguir insistiendo.
Es más positivo plantear alternativas que simplemente expresar oposición.
No es bueno pretender ganar siempre, alguna vez hay que ceder.
Tampoco es bueno callarse las cosas y no decir lo que nos ha molestado, porque son rencores que se enquistan en nuestro corazón.

La rutina y la monotonía son los peores enemigos de una buena relación de pareja. Se tiene que intentar que haya cosas nuevas, alguna sorpresa. Cosas tan pequeñas como dar un beso o un abrazo sin que tenga que haber un motivo para ello. Hacer un pequeño detalle o regalo porque sí, no esperar a días señalados para ello. Dejar algún mensaje cariñoso donde nuestra pareja pueda verlo al levantarse por la mañana o al llegar tarde del trabajo.

Ya hemos hablado en anteriores ocasiones de los conflictos con la familia política. Es un error muy común querer arrancar a nuestra pareja de sus raíces afectivas, sólo conseguiremos crear inquietud, inseguridad y rencor. Lo único que podemos hacer es tratar de romper el filtro negativo con el que miramos a nuestra familia política. Nadie pretende tener una familia perfecta y pasar todos los fines de semana juntos pero hay que intentar al menos algunas cosas:
1.Que la relación sea lo más cordial posible. Aunque no haya cariño ni confianza plena, al menos que pueda haber un trato correcto.
2.Comprender que nuestra pareja quiere a su familia, aunque nosotros no estamos obligados a ello.
3.Podemos opinar, discrepar pero no estar criticando continuamente.
4.En los momentos de conflicto, apoyar a nuestra pareja.
5.No darle vueltas a temas espinosos continuamente, sólo nos servirá para sembrar odio y rencores.

Si aún leyendo estos consejos no se consiguen solucionar los problemas estamos a su disposición en el teléfono de Psicología 24 horas 807 505 766

Evitar enfrentarnos a personas envidiosas

En muchas ocasiones tenemos que enfrentarnos a personas que no sólo no se alegran de nuestros éxitos sino que les sientan mal, les molestan, nos envidian.

Puede ocurrir en nuestra familia, en el círculo de amistades, en el lugar de trabajo, incluso sin conocerlas personalmente. Estas personas suelen ser bastante inmaduras emocionalmente o incluso tener una autoestima muy baja, no están satisfechas con su vida y tienen muchas carencias. Ello les lleva a compararse continuamente con los demás y sentirse menos; menos importantes, menos agraciadas, menos inteligentes, menos queridas, menos valoradas y de ahí a envidiarnos va sólo un paso. Es fácil sentir su mirada de celos, de envidia, de desaprobación.

Lo importante es saber que no debemos sentirnos culpables por ser felices o tener éxito, o lograr el cariño y la aprobación de las personas que nos rodean. No debemos hacerles caso cuando hagan comentarios hirientes del tipo “no se que les das que te quieren tanto”, “desde que llegaste tú ya no tiene ojos para nadie más”. La indiferencia es nuestra mejor arma.

Si entramos en enfrentamiento lo único que conseguiremos es darles más poder sobre nosotros y sobre nuestras emociones. No debemos dejar que nos hagan dudar de si merecemos o no lo que tenemos, lo que nos hemos ganado ya sea un ascenso o el cariño especial de otra persona.

Es posible que cuando no estemos presentes intenten hablar mal de nosotros a los demás, intentando desmontar la imagen positiva que tienen. Si entramos en ese peligroso juego será una guerra abierta en la que seguro que adopta el papel de maltratada por nosotros y no comprendida por nadie. No hay porqué justificarse ni porqué caer tan bajo. Hablar mal sobre otra persona cuando no está presente es una actitud que no honra a quien lo hace.

Sólo hay dos cosas que se pueden hacer con las personas celosas o envidiosas tenerles mucha paciencia y comprensión y desmostrarle con nuestra actitud que no tienen razón. Pero sobretodo no dejar de ser la persona que somos, de sentirnos orgullosos de lo que hacemos, de crecer espiritual o emocionalmente. Mantener nuestra autoestima intacta será la labor más importante.

Es la persona envidiosa la que tiene un problema emocional, no dejemos que nos lo cree a nosotros.

Orientaciones sobre la depresión

Todas las personas nos hemos sentido alguna vez tristes con un estado de ánimo muy bajo, hubiese o no un motivo para ello. Pero eso no significa tener depresión.
Para considerar el diagnóstico de depresión, los profesionales de la salud investigarán que haga al menos dos semanas que nos sentimos así:
- con un estado de ánimo depresivo
- que hayamos perdido la capacidad para el placer
- que nos sintamos tristes (en la infancia y adolescencia el estado puede ser irritable en vez de triste)
- que hayamos perdido peso
- que tengamos insomnio o hipersomnia
- que tengamos agitación o enlentecimiento motor
- sentimientos de inutilidad y de culpa excesivos
- disminuye nuestra capacidad de pensar y de concentrarnos
- en los casos más graves pensamientos de muerte o ideación suicida.

El siguiente test es un cuestionario para evaluar si lo que sufrimos es una depresión y en que grado.

CUESTIONARIO DE BECK SOBRE LA DEPRESIÓN

Selecciona en cada uno de los 21 apartados la frase que mejor describe sus propios sentimientos en los 7-14 últimos días.
Si puede, imprímalo y hágalo tranquilamente.
Lea cada grupo cuidadosamente, elija el número o números y rodéelos con un círculo.

1. 0. No me siento triste.
1. Me siento triste.
2. Estoy triste todo el tiempo y no sé cómo evitarlo.
3. Me siento tan triste e infeliz que no puedo soportarlo.

2. 0. No me asusta el futuro de forma particular.
1. Me asusta el futuro.
2. No me parece tener ninguna perspectiva de futuro ante mí.
3. Creo que el futuro no me ofrece ninguna esperanza y que las cosas no pueden mejorar.

3. 0. No tengo la sensación de haber fracasado.
1. Creo que mis fracasos superar a los de una persona normal.
2. Mi vida ha sido una serie de fracasos.
3. Creo que soy un completo fracaso como persona.

4. 0. Obtengo la misma satisfacción de siempre con las cosas que hago.
1. No me divierten la cosas como antes.
2. Ya nunca obtengo ninguna satisfacción con nada.
3. Todas las cosas me aburren o me dejan insatisfech@.

5. 0. No me siento especialmente culpable.
1. Me siento culpable en muchas ocasiones.
2. Me siento culpable la mayor parte de las veces.
3. Siempre me siento culpable.

6. 0. No me parece que vaya a ser castigad@.
1. Me parece que puedo recibir un castigo.
2. Espero ser castigad@.
3. Siento que ya estoy siendo castigad@.

7. 0. No me siento decepcionad@ conmigo mism@.
1. Me siento decepcionad@ conmigo mism@.
2. Me siento disgustad@ conmigo mism@.
3. Me odio a mí mism@.

8. 0. No me parece que yo sea peor que l@s demás.
1. Me critico a menudo mis debilidades y mis fallos.
2. Me reprocho continuamente mis faltas.
3. Me reprocho todas las cosas malas que me ocurren.

9. 0. Nunca se me ha ocurrido la idea de matarme.
1. Me vienen ideas de matarme pero nunca lo haría.
2. Me gustaría matarme.
3. Me mataría su tuviera la ocasión.

10. 0. No lloro más de lo corriente.
1. Lloro más de lo que solía.
2. Lloro continuamente.
3. Antes solía llorar pero ahora no puedo hacerlo ni siquiera cuando lo necesito.

11. 0. No me irrito ahora más de lo habitual.
1. Me molesto o me irrito más a menudo de lo que solía.
2. Me siento irritad@ todo el tiempo.
3. Han dejado de irritarme las cosas que antes me molestaban.

12. 0. No he perdido mi interés por l@s demás.
1. Me interesan menos las demás personas que en otra época.
2. He perdido casi todo interés por las demás personas.
3. He perdido todo interés por las demás personas.

13. 0. Tomo decisiones con la misma facilidad que siempre.
1. Pospongo la toma de decisiones más que en otra época.
2. Me resulta más difícil tomar decisiones que antes.
3. No puedo tomar decisiones de ninguna clase.

14. 0. No me parece que mi aspecto sea peor de lo habitual.
1. Me preocupa mi aspecto envejecido o poco atractivo.
2. Siento que se han producido cambios permanentes en mi aspecto que me afean.
3. Creo que mi aspecto es horroroso.

15. 0. Puedo trabajar aproximadamente tan bien como antes.
1. Me cuesta más esfuerzo empezar a hacer cualquier tarea.
2. Tengo que esforzarme al máximo para hacer cualquier cosa.
3. No consigo trabajar de ninguna forma.

16. 0. Duermo tan bien como de costumbre.
1. No duermo tan bien como solía.
2. Me despierto una o dos horas antes de lo habitual y me cuesta mucho volver a dormirme.
3. Me despierto varias horas antes de lo que solía.

17. 0. No me siento más cansad@ que de costumbre.
1. Me canso más fácilmente de lo que solía.
2. Me cansa hacer casi cualquier cosa.
3. Estoy demasiado cansad@ para hacer cualquier cosa.

18. 0. Mi apetito no es peor de lo usual.
1. Mi apetito no es tan bueno como solía.
2. Mi apetito ha empeorado notablemente.
3. No tengo apetito nunca.

19. 0. Si he perdido algo de peso últimamente no ha sido mucho.
1. He perdido más de dos kilos.
2. He perdido más de cuatro kilos.
3. He perdido más de seis kilos.

Estoy intentando perder peso conscientemente, comiendo menos Sí No

20. 0. No estoy más preocupado por mi salud que de costumbre.
1. Me preocupan problemas físicos, tales como dolores, jaquecas, digestiones pesadas o estreñimiento.
2. Estoy muy preocupad@ por problemas físicos, hasta el punto de que me resulta difícil pensar en otras cosas.
3. Estoy tan preocupad@ por mis problemas físicos que no puedo pensar en nada más.

21. 0. No he experimentado ningún cambio reciente en mi interés por el sexo.
1. Me interesa menos el sexo de lo que solía.
2. Estoy mucho menos interesa@o en el sexo ahora.
3. He perdido todo mi interés por el sexo.

Al finalizar el cuestionario deben sumarse las puntuaciones. El total posible va desde 0 hasta 63:

Un resultado de 0 a 9 es normal.
De 10 a 18 leve.
De 19 a 25 moderado.
De 26 a 35 entre moderado y grave.
Por encima de 36 depresión grave.

Si cree que necesita ayuda Psicología 24 horas está a su disposición en el teléfono 807 505 766

Listado de trastornos infantiles

Incluyo  aquí  este pequeño listado de algunos de los trastornos más frecuentes en infancia y adolescencia. Si tienen la sospecha de que su hijo o hija puede estar padeciendo un trastorno cuanto antes se identifique antes se le podrá ayudar.

No dude en consultarnos en el teléfono de Psicología 24 horas 807 505 766

Retraso mental: Se habla de retraso mental cuando la capacidad intelectual es inferior al promedio. Si la media de la población sería un CI de 100, por debajo de 70.
El niño o la niña tendrá déficit de comunicación personal, vida doméstica, habilidades sociales/interpersonales, utilización de los recursos comunitarios, autocontrol, habilidades académicas funcionales, salud, ocio y seguridad.

Dislexia o trastorno de la lectura:Es una dificultad para la lectura, medida con pruebas. Está por debajo de lo esperado según su edad cronológica, su cociente de inteligencia y la escolaridad propia de su edad. Lo podemos detectar porque les cuesta más trabajo aprender a leer, invierten sílabas cambian unas por otras o porque no entienden nada de lo que han leído.

Discalculia o trastorno del cálculo:Es un dificultad para el cálculo, medida con pruebas. Está por debajo de lo esperado según su edad cronológica, su cociente de inteligencia y la escolaridad propia de su edad.

Disgrafía o trastorno de la expresión escrita:Dificultad que radica en las habilidades para escribir, medida con pruebas. Está por debajo de lo esperado según su edad cronológica, su cociente de inteligencia y la escolaridad propia de su edad.

Autismo:
Es un síndrome complejo que conlleva alteraciones de la interacción social, de la comunicación y del comportamiento.
En la interacción social se observan algunas de las siguientes características:
- Alteración del contacto ocular, expresión facial, posturas corporales y gestos.
- Incapacidad para desarrollar relaciones adecuadas a su edad y nivel de desarrollo.
- Ausencia de tendencia espontánea para compartir con otras personas intereses y objetivos.
- Falta de reciprocidad social o emocional.

En cuanto a alteraciones en la comunicación puede haber retraso o ausencia total de desarrollo del lenguaje oral. Si tiene un habla adecuada puede estar alterada la capacidad para iniciar o mantener una conversación. Puede presentar conductas estereotipadas y repetitivas del lenguaje oral.

En su comportamiento se pueden observar patrones estereotipados, rutinas o rituales específicos, manierismos motores (como sacudir o girar las manos) y una preocupación persistente por partes de objetos.

Para diagnosticar un autismo se debe observar retraso o funcionamiento anormal, antes de los tres años de edad, en la interacción social, en el lenguaje utilizado en la comunicación social o en el juego simbólico imaginativo.

Trastorno de Rett: Es una trastorno que afecta exclusivamente a niñas, cuyo desarrollo prenatal y perinatal parece normal al igual que el desarrollo psicomotor hasta los cinco meses. Circunferencia craneal normal en el nacimiento.
Después de los cinco meses comienza una desaceleración del crecimiento craneal. Pérdida de habilidades manuales, de implicación social, mala coordinación de la marcha o de los movimientos del tronco. Desarrollo del lenguaje expresivo y receptivo gravemente afectado.

Trastorno desintegrativo infantil:Aparente desarrollo normal los dos primeros años. A partir de entonces se muestra una pérdida de las capacidades adquiridas en cuanto a lenguaje expresivo o receptivo, habilidades sociales o comportamiento adaptativo, control intestinal o vesical, juego y habilidades motoras. Además habrá anormalidades en cuanto a la interacción social la comunicación y el patrón de comportamiento.

Trastorno de Asperger: Alteración cualitativa de la interacción social:
- alteración de comportamientos no verbales como contacto ocular, expresión facial, posturas corporales y gestos reguladores de la interacción social.
Se parece mucho al autismo pero en el Asperger no se observa retraso en el lenguaje ni en el desarrollo cognoscitivo.

Déficit de atención: El niño o la niña no prestan atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares o en otras actividades. Tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades lúdicas, parece no escuchar cuando se le habla directamente, no sigue instrucciones, no finaliza las tareas o encargos u obligaciones en casa. Tiene dificultades para organizarse y evita dedicarse a tareas que requieran un esfuerzo mental sostenido.

¿A qué se llama hiperactividad?: Son una serie de comportamientos que se llevan observando durante más de seis meses:
- Mueve en exceso manos y pies o se mueve en su asiento.
- Abandona su asiento en situaciones que se requiere estar sentad@.
- Corre o salta excesivamente en situaciones que es inadecuado hacerlo.
- Dificultades para jugar o dedicarse a situaciones de ocio.
- A menudo “está en marcha” es como si tuviese un motor.
- Habla en exceso.

Impulsividad: Precipita las respuestas antes de haber sido completadas las preguntas, dificultad para guardar un turno, interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros.

Trastorno disocial de la personalidad: Se trata de un patrón repetitivo y persistente de comportamiento en el que se violan los derechos básicos de las demás personas, las normas sociales propias de la edad.
Son varios los criterios que podemos observar en un niño o niña con trastorno disocial:
- Agresiones a personas o animales: Fanfarronea, amenaza o intimida a otros. Inicia peleas físicas, ha utilizado algún arma que puede causar daño. Manifiesta crueldad física con personas y/o animales. Ha robado enfrentándose a la víctima. Ha forzado a alguien a una actividad sexual.
- Destrucción de la propiedad: ha provocado deliberadamente incendios con la intención de causar daños graves o ha destruido propiedades de otras personas.
- Fraudulencia o robo: ha violentado la casa o el automóvil de otra persona. Miente a menudo para obtener bienes o favores de otras personas (tima a la gente). A robado objetos de valor sin enfrentarse con la víctima.
- Violaciones graves de las normas: permanece fuera de casa de noche a pesar de las prohibiciones paternas, se ha escapado de casa o del hogar sustitutivo. Hace novillos en la escuela.

Trastorno negativista desafiante: Se trata de un patrón de comportamiento negativista, hostil y desafiante, que dura al menos seis meses con los siguientes comportamientos:
- Se encoleriza e incurre en pataletas.
- Discute con los adultos, los desafía y se niega a cumplir sus obligaciones.
- Acusa a otros de sus errores o mal comportamiento.
- Molesta deliberadamente a otras personas y es susceptible o fácilmente molestado por otros.
- Es colérico, resentido, rencoroso y vengativo.

¿Qué es la Pica?: Es la ingestión de sustancias no nutritivas, inapropiadas para la edad y el nivel de desarrollo del niño o la niña. Por ejemplo tierra.

Rumiación o mericismo:Es un trastorno que se manifiesta por regurgitaciones repetidas sin náuseas o enfermedad gastrointestinal asociada. Conlleva una pérdida de peso o la incapacidad para alcanzar el peso normal.

Trastorno de la ingestión alimentaria: Es una dificultad para comer normalmente con incapacidad significativa para aumentar de peso o con pérdidas significativas y que se mantiene por lo menos un mes. No se debe a una enfermedad gastrointestinal. Ocurre antes de los seis años de edad.

Tics: Son movimientos súbitos, no rítmicos, rápidos, recurrentes y estereotipados. Pueden ser tanto motores como vocálicos. Para que se considere un trastorno deben aparecer varias veces al día durante un periodo de más de un año.

Encopresis: Es un trastorno de la eliminación. Consiste en la evacuación repetida de heces en lugares inadecuados (ropa, suelo) ya sea involuntaria o intencionadamente. Se diagnostica en niños o niñas mayores de cuatro años cuando el problema se ha repetido con una frecuencia de por lo menos una vez al mes durante tres meses.

Enuresis:Trastorno de la eliminación que consiste en la emisión repetida de orina en la cama o en las ropas, sea involuntaria o intencionada. Se deben dar, para un diagnóstico al menos dos episodios semanales durante tres meses, en niños o niñas mayores de cinco años que ya habían controlado la micción.

Ansiedad por separación: Es una ansiedad excesiva e inapropiada para el nivel de desarrollo del sujeto que tiene que ver con la separación de su hogar o de las personas vinculadas a él. Se ponen de manifiesto algunos de los siguientes síntomas:
- Malestar excesivo cuando ocurre o anticipa una separación del hogar o de los familiares.
- Preocupación excesiva y persistente por la posible pérdida de las principales figuras vinculadas al niño o la niña, miedo a que sufran algún daño.
- Preocupación excesiva y persistente por la posibilidad de acontecimiento negativo que le haga separarse de sus familiares o personas vinculadas (por ejemplo perderse o ser secuestrad@)
- Resistencia persistente a ir a la escuela o a cualquier otro sitio por miedo a la separación.
- Miedo excesivo a estar en casa sol@ sin las principales figuras vinculadas.
- Resistencia a irse a dormir sin tener cerca una figura vinculada o a dormir fuera de casa.
- Pesadillas repetidas con temática de separación.
- Quejas repetidas de síntomas físicos (dolor de cabeza, abdominal, náuseas o vómitos) cuando anticipa una separación.

Mutismo selectivo: Incapacidad persistente a hablar en situaciones sociales específicas (como en la escuela o ante desconocidos) a pesar de hacerlo en otras situaciones. Debe darse durante al menos un mes y no ser debida a falta de conocimiento o de fluidez del lenguaje.

Trastorno reactivo de la vinculación en la infancia o la niñez: Es un trastorno que se manifiesta en lo alterado e inadecuado de las relaciones sociales, para el nivel de desarrollo del niñ@ y que se inicia antes de los cinco años.
Se manifiesta por una incapacidad para iniciar relaciones sociales o responder a ellas de modo adecuado. Respuestas inhibidas, hipervigilantes, ambivalentes y contradictorias. Vínculos difusos, sociabilidad indiscriminada familiaridad con extraños y falta de selectividad en la elección de las figuras de vinculación.

La pérdida de una mascota

Para la mayoría de las personas que tienen mascota, perro, gato, pájaro, esta se acaba convirtiendo en un miembro más de la familia. Por ello su muerte suele provocar trastornos del estado de ánimo, cuya gravedad dependerá de la edad del animal, del tiempo que se haya convivido con él, la edad de la persona y la relación que tuviesen. Son especialmente vulnerables los ancianos que viven solos y los niños.
Niños y niñas pueden no entender lo que ocurre, para ellos se ha roto parte de su familia. Kowalski aconseja a los padres y familiares que le respondan con información concreta, evitando eufemismos del tipo “se ha quedado dormido” y exponerle los hechos reales: el animal ya no puede ver, ni oír, ni correr. Si se opta por informar al niño de que ha enfermado y ha muerto, es muy importante precisar que enfermar no siempre conduce a la muerte, para evitar que, ante el menor resfriado, gripe o infección, los pequeños tengan miedo. Como hasta los seis años, no tienen clara la idea de muerte se les puede contar que “el perro era mayor y ahora estará mejor y que descansará”. De los seis y nueve años ya van adquiriendo la conciencia de la muerte y se les puede explicar lo que ha ocurrido. Es importante no infundirles miedo, recalcar que el animal era mayor y que esto no tiene por qué ocurrirles a ellos. Otro aspecto crucial es evitar que se sientan culpables.
Últimamente muchas familias solicitan a su veterinario estar presente cuando practique la eutanasia a la mascota para acompañarla y que no se sienta sola. Esto es beneficioso tanto para animales como para sus dueños. Se debe ayudar a niños y niñas a expresar sus sentimientos. Para que superen el duelo se puede escribir una carta de despedida, cada uno o participando todos los miembros de la familia.  Este ejercicio ayuda a expresar sentimientos de tristeza, rabia en el periodo del duelo. También se puede escribir con ellos un epitafio o poema de despedida y colocándolo sobre la tumba del animal, buscando y decorando entre toda la familia un rincón especial que sirva para su eterno descanso e, incluso, celebrando una pequeña ceremonia íntima. No hay que olvidar que los ritos funerarios nos ayudan a despedirnos.

A los ancianos además esta pérdida puede traerles recuerdos de otros fallecimientos de seres queridos y será muy importante vigilar que no caigan en una depresión.

Hay veces que se recurre a una nueva mascota para sobreponerse a la pérdida, es una buena idea siempre que se respete el período de duelo, sino podríamos encontrarnos que el nuevo animal es rechazado injustamente.

Nuestra querida y recordada Elisabeth Kübler Ross, psiquiatra y autora de diversos libros sobre el proceso de morir hablaba de cinco fases en el proceso de duelo: la negación, la ira, la negociación, la depresión y la aceptación.
La primera fase, de negación, es una etapa de incredulidad. No queremos creernos que nuestra mascota ha fallecido e incluso creemos oirla llegar a casa y la sentimos a nuestro lado.
En fase de la ira el sentimiento es de rabia y frustración por la pérdida.
En la tercera fase, o de negociación, la ira se va disipando a la vez que se va afrontando lo sucedido.
En la cuarta fase o de depresión -que también se puede experimentar desde las anteriores fases de la ira y la negociación- se siente la pena por la separación del ser querido.
Y en la quinta, o de aceptación, se acepta la pérdida y se recobra la esperanza en la vida.
Aunque no existe un periodo de duelo estipulado más o menos a los dos meses si no existe mejora se debería buscar ayuda psicológica.

Trucos para mejorar nuestras habilidades sociales

TECNICAS COMUNICATIVAS
1) DISCO RAYADO: Repetimos insistentemente las frases de nuestras solicitudes, lo que queremos que llegue a la persona con la que hablamos.
ejemplo:
-Entiendo, pero no me interesa… le he comprendido pero no lo voy a comprar…quizá, pero aún no sé si lo quiero…

2) PERO: Se reconoce la primera parte de verdad que existe en lo que nos dice la otra persona que supuestamente intenta manipularnos, y a pesar de ello mantenemos nuestra postura.
ejemplos:
-Es posible que sea egoísta, pero…
-Tienes razón, pero lo haré cuando yo decida…
-Es cierto que me visto de una forma extraña, pero…

3) INFORMACIÓN MÚTUA: Prestamos atención a lo que nos dicen (escuchamos mirando a los ojos, haciendo señales de estar captando, etc.) y después damos por nuestra parte una información distinta.

4) ASERCIÓN NEGATIVA: Es una forma de reaccionar ante una crítica justa, sin dar sin embargo demasiadas excusas o justificaciones.
ejemplos:
-Has hecho la tarea demasiado lento..
-La verdad es que podía haberla hecho más rápido, es cierto, lo siento.

5) INTERROGACIÓN NEGATIVA: Es útil para conocer algo de los sentimientos o ideas de los demás, facilitando la comunicación cuando la otra persona nos critica.
ejemplos:
-¿Qué tiene de malo que vaya al cine?
-¿Qué defecto le encuentras a mi forma de vestir?
-¿Qué te molesta de mi forma de hablar?

6) REPETIR LO QUE SIENTE LA OTRA PERSONA: Se repite lo dicho por la otra persona, sin mostrar acuerdo alguno en lo que se dice.
ejemplo:
-”Ya sé que para ti es muy importante que te preste dinero, pero..”

7) PARAFRASEAR: Se comenta expresivamente lo que nos dice el otro en un tono similar y expresando nuestra opinión verdadera. También se llaman afirmaciones paradógicas porque en vez de sentirse mal por algo hacemos gala de ello como algo natural.
ejemplo:
-¿Es que llevas esos zapatos para parecer más alta?
-Te sentirías muy bien si te dijera que sí?

REHUSAR PETICIONES: No se han de dar excusas, aunque sí razones, respuestas concisas y, en el caso apropiado, proponiendo una alternativa.  Ante la negativa se suelen producir las siguientes manipulaciones:

-halago: Vaya siempre creí que eras una persona generosa…
-critica: Vaya, siempre tienes algún problema para…
-provocar pena: Sabes que no te lo pediría si no estuviera sin blanca…
-excepción: Nunca te había pedido hasta ahora… ni te lo volver a pedir jamás
-última vez: Te prometo que esta es la última vez que te lo pido
-inducción de culpa: Sinceramente me dejas muy mal si te niegas a…

Responder con las técnicas 1, 2 y 5.

RESISTIR LA TENTACIÓN
A veces los demás nos invitan amablemente a hacer cosas o consumir productos apetitosos pero perjudiciales o inadecuados para nosotros. Frente a estas tentaciones podemos claudicar contra nuestro íntimo deseo por tener pensamientos tales como: “debería contentar a todo el mundo” , “debo ser agradable”, “es imposible decir “no” sin que se ofendan o sufran los demás”.
También podemos ser inhibidos por miedos como:  “la otra persona será agresiva conmigo”  o “no le agradará si no hago lo que él quiere”.

RESPONDER A LA CRÍTICA
Lo ideal el reconocer los aspectos reales de la crítica, sin ser defensivo o contraatacar al otro, sin aceptar por ello los aspectos exagerados o deformados que están mezclados con la crítica ajustada.

SOLICITAR UN CAMBIO DE COMPORTAMIENTO MOLESTO
Indicamos claramente lo que deseamos con tono firme, pero no demasiado agresivo. Los pensamientos inhibidores pueden ser: “no tengo derecho a pedir cambios el comportamiento de los demás “ , “es más fácil aprender a convivir con los demás cediendo para que no exista mucha violencia y porque no son tan graves después de todo”.

DISCREPAR DE LOS DEMÁS
No tener vergüenza en usar el pronombre “yo” y crear argumentos como “yo creo que otra forma de ver las cosas es” o “¿alguna vez lo has visto desde este punto de vista?”.
Podemos dejarnos arrastrar por creencias irracionales tales como creer que nuestras opiniones no san tan valiosas como las de los demás o que los otros nosrechazarán si discrepamos.
RESISTIR LA INTERRUPCIÓN DE LOS OTROS
Para ello hacer gestos -lo evidentes que sea necesario- tales como levantar  la mano para indicar -”espera un momento” y frases directas como – “me  gustaría terminar la frase”, -”espera a que acabe de hablar para decir lo  que desees”.
Si nos oponen una tenaz resistencia, utilizar un tono de voz más alto de lo usual, sin dejar excesivas pausas, mirando directamente a los  ojos del interlocutor e indicar en la conversación información de la duración de lo que se quiere comunicar como por ejemplo:
-en primer lugar,.. en segundo..
-sólo quería añadir un par de detalles finales y te rogar después que me des tu opinión .

RECONOCER UN ERROR
Ocultar nuestro error puede ser en ocasiones más un muestra de debilidad que una precaución. Desde luego puede hacerse de una forma digna y natural, expresando el justo desagrado por habernos equivocado, pero sin dar permiso con ello a críticas exageradas o indebidas (como “siempre haces lo mismo”, “eres un desastre”, “no hay forma de  que hagas algo a derechas”).
Un ejemplo de forma “digna” de reconocer un error podría ser:
-siento reconocer que me equivocado en la realización de esta tarea, desde  luego tomar buena nota de ello.
Pensamientos erróneos que nos pueden inhibir o bloquear son los de la auto-exigencia y el perfeccionismo: “nunca debería cometer un error”, “si fallo es que soy un desastre total” o”es imperdonable que una persona como yo pueda fallar”.

ADMITIR IGNORANCIA
Se trata de hacer evidente -en lugar de disimular- que no conocemos o recordamos algo. Es ideal hacerlo con sinceridad, naturalidad, sin mostrar sumisión ni agresión.
Son pensamientos erróneos creer que es imperdonable que  lo ignoremos o creer que pensarán que soy estúpido.

ACABAR UNA INTERRELACIÓN
Para terminar una conversación que no deseamos continuar hemos de afirmar con  nuestro “derecho a elegir”, expresándonos de una forma clara pero firme, por ejemplo: “perdone, siento tener que interrumpirle, pero ahora tengo que irme !, “disculpe, pero no quiero comprar nada.”
Pensamientos erróneos serían pensar que es  de mala educación interrumpir a una persona que desea hablarme o que se puede ofender o podría herir a esta persona si le niego la conversación.

ACEPTAR CUMPLIDOS
Podemos recibir halagos sinceros o manipuladores. En el caso de recibir sinceros cumplidos lo ideal es aceptarlos -en vez de rechazarlos para no aparecer soberbios-, aceptando la intención, y sin necesidad de “devolver” los cumplidos de una forma automática, ni minimizar artificialmente nuestros méritos para que nos vean humildes,  ni negar lo que  los demás admiran como si fuera una falsa percepción.
ejemplo:
-Te ha salido muy bien el trabajo hoy.
-Gracias, he hecho lo posible para ello.
(en comparación de: “en realidad no tiene importancia”, “eres benévolo, porque no te has fijado en que hay una imperfección..”,”tú si que lo haces bien de veras..” )
-Este vestido te sienta bien.
-Te agradezco tu opinión, así me encuentro más segura con ella.
(en comparación de: “eso es que estas hoy de buen humor”, “tú si que tienes buen gusto..”, “no hay para tanto..”)

ACEPTAR O RECHAZAR COMPAÑÍA
En ocasiones parece que queramos amargarnos la vida, porque aceptamos la compañía de quien no deseamos y rechazamos o espantamos la de quien nos cae bien.
El comportamiento asertivo busca nuestro auténtico deseo y nos pide que seamos coherentes, rechazando a quien queremos eludir -con la firmeza y atrevimiento necesarios- y aceptando realmente a quien nos cae bien de una forma directa.
Comportamiento de acercarse:
Sonreír, mantener la mirada, dar información verbal positiva,   orientar el cuerpo hacia el interlocutor, no disimular nuestra simpatía, responder con frases abiertas utilizando la respuesta-pregunta: Viene mucho por aquí?. Sí, y usted?, es la primera vez que le veo.
En ocasiones se corre el error de responder de forma opuesta a la que desearíamos por temor a que se malinterprete nuestro interés.
Comportamiento de rechazo:
No mostrar un falso interés por educación, haciendo pregunta que alargan la conversación innecesariamente.  Ser claros, diciendo escuetamente lo justo para que la persona capte nuestro desinterés, y si la persona no se da por aludida pasar a una estrategia directa de irse, dirigirse a otra persona o decirle que se está tomando excesivas libertades.
Combatir la sensación de escrúpulo pensando “tengo derecho  a decir no a los  deseos de los demás”.

INICIAR CONVERSACIONES
Es normal que romper el hielo del silencio implica un cierto riesgo e incomodidad hasta que no se ve que la relación con el otro es segura. Los modos más usuales de iniciar una conversación son:
-Hacer una pregunta o comentario sobre la situación común
-Hacer un cumplido a la otra persona sobre su conducta, apariencia o algún otro atributo (“qué puntual has venido”,     “qué vestido tan original”)
-Hacer una observación o pregunta casual sobre lo que la otra persona está haciendo. Preguntar si puede uno unirse a la otra persona o pedirle que se una a usted.
-Ofrecer algo a la otra persona.
-Dar la opinión o compartir la experiencia de lo que dice la otra persona.
-Saludar a la otra persona y presentarse a uno mismo.
Formas de meter la pata y crear una mala receptividad:
Comentarios inadecuados: hacer comentarios demasiado personales (ejem. “estoy peleado con mi pareja”),  hablar de forma negativa o con sarcasmo (ejem. “parece esto un entierro”), hablar de forma crítica (ejem. “nunca llegan a tiempo”), expresar contenidos ofensivos (ejem. “parece gorda como una foca”), los contenidos dogmáticos, prejuiciosos u ofensivos (“me caen mal las personas que usan sombrero”,”nunca me casaría con una persona de otra religión”, “los gitanos son sucios”)
Postura incorrecta, ausencia de contacto ocular
Voz demasiado baja o demasiado alta
La sensibilidad exagerada al rechazo o al miedo a replicas hostiles.

MANTENER CONVERSACIONES
Es el arte de mantener el equilibrio entre escuchar y hablar, haciendo que nuestra participación sea agradable. Algunas conductas útiles son:
-Mirar a la otra persona
-Dar señales de que escucha a la otra persona (“Ajá”,”hmm”,”ah!”,”claro”) y con la cabeza asintiendo o con otra expresión acorde que de la sensación que estamos recibiendo lo que el otro dice sin indiferencia.
-Respetar el turno (no interrumpir sin dejar al otro expresarse, a no ser que se esté propasando).
-Hablar algo que est relacionado con lo que la otra persona dice o sino avisar de que cambiamos de tema. (“cambiando de tema..”, “aunque no tenga nada que ver con lo anterior..”, “dejando el tema..”, “si me permites ahora comentar otra cosa distinta..”)
-Usar información sobre uno mismo y también la que se ha obtenido en la conversación a base de preguntas y comentarios. Intercalar el escuchar a la otra persona con hablarle.
-No hablar o escuchar demasiado. Iniciar temas de conversación y cambiar cuando comience a ser aburrido.
-Pregunte sobre la otra persona.
-Responder de forma abierta -con algo más de un si o un no- para que la otra persona tenga un cabo donde agarrarse.
-No piense que sus opiniones son estúpidas o sus conversaciones son aburridas, sino que cada cual debe cambiar la conversación si no le resulta grata.

PEDIR FAVORES
Los demás no tienen porqué saber en general lo que deseamos o necesitamos en un momento dado, sino que más aconsejable dar señales, indicios claros que orienten a la persona de nuestras propias necesidades o deseos sinceros. La conducta del otro nos dice si le hemos informado adecuadamente o no.
Conductas útiles para pedir son:
-Mantener un buen contacto ocular, tono de voz normal -no pedigüeño o infantilizado- y posición corporal digna, ofrecer razones (no excusas) de lo que se pide, indicando claramente lo que deseamos.
Temores contraproducentes son:
-El miedo a que se nos niegue el favor (el otro tiene ese derecho, que debemos aceptar)
-Quedar obligados a la otra persona (de forma caprichosa o despótica -aunque ello no excluye el sentirnos agradecidos)
-Creer que no se tiene derecho a pedir el favor. Tenemos derecho a pedir ayuda siempre que se acepte que o puede también ayudar a los otros. Existe la libertad mutua de negarse a dar ayuda y también la de no sentirse obligado a nada.

DAR CUMPLIDOS
Es tan importante como saber recibir halagos el saberlos dar, mostrando una coherencia o proporción entre nuestros sentimientos, el mérito real de la otra persona y la expresión verbal, de forma de no ser ni ampulosos o, exagerados (“has estado extraordinario y fantástico” en vez de “has estado muy acertado”), ni tampoco resultar demasiado pusilánimes o apocados (ejem.: “si, no ha estado mal”).
La misma armonía se espera de nuestra expresión corporal ( ni histriónica ni deslavazada)
MOSTRAR AFECTO
Dar afecto a quien nos lo inspira es un acto fundamental para mantener unas relaciones sanas. A veces hay que hacer algo más que expresar verbalmente nuestro acuerdo, agrado o cariño. Tenemos que ser capaces de tocar, besar, abrazar o sonreír amorosamente sin ansiedad ni tensión, mostrando la realidad de nuestros sentimientos recíprocos.
Temores que frenan la expresión de los afectos son:
. el miedo a que se confunda con homosexualidad (si se trata de una persona del mismo sexo) o que se entienda como deseo de contacto sexual (entre personas de distintos sexos)
. sentimientos de vergüenza producidos por creencias inadecuadas
sobre la autoridad o falta de fortaleza personal
. el temor que nuestros sentimientos serán heridos y defraudados si los dejamos crecer más allá de una segura formalidad.