Monthly Archive for Abril, 2009

Contra el desamor, continúe con su vida

¿Quién no ha debido superar, en determinado momento de su vida, el duelo por una separación o el dolor por una ruptura de pareja? Cualquiera que lo haya experimentado, sabe que sólo el amor a la vida, a sí mismo y a los demás seres que habitan el mundo, puede rescatar de esos momentos de angustia.
La soledad puede venirnos bien para reflexionar y poner las cosas en su sitio pero también es bueno buscar compañía y comprensión de personas que saben escuchar y porqué no, que han pasado por lo mismo. Está demostrado que es de gran ayuda contar lo que nos ha ocurrido y aprender no sólo de nuestras experiencias sino también de las de nuestros iguales. Ninguna experiencia es igual a otra, pero los sentimientos y los remedios sí que pueden compartirse. No hay nada comparable con saberse escuchado y entendido.
El foro de Psicología está a su disposición para crear una pequeña comunidad de autoayuda con la tranquilidad que da el anonimato. Además yo como psicóloga estaré siempre ahí para contestar dudas y acompañarles en el camino.

Se pueden compartir frases, libros de autoayuda, opiniones o simplemente un lugar donde refugiarnos y sentir que nuestro sentimientos son realmente entendidos.

Ahí en nuestro foro les he dejado hoy una fábula para abrir de nuevo los corazones rotos.

Codependencia y baja autoestima

La codependencia, uno de los síntomas de la autoestima baja, es una condición emocional y de comportamiento que se aprende. Una adicción a las relaciones, una dependencia, por lo tanto es un síntoma de baja autoestima que crea una relación destructiva con los demás porque es abusiva.
Las personas codependientes tienden a olvidarse de sí mismas y se centran en los problemas de los demás. Su mayor deseo es rescatar a otros pero se siente frustrado si no es correspondido. El codependiente tiene miedo de ser abandonado por eso cree que es mejor sentirse necesitado.

Entre las causas de codependencia podría estar haber nacido en una familia donde se abusaba emocional e incluso físicamente o en la que se vivió con adicciones como drogas o alcohol. Donde se evitan las discusiones, se espera siempre la perfección y sobre todo se reprimen los sentimientos.

Son personas con una fuerte necesidad de dar más de lo que reciben. Piensan que los demás son más importantes. Sienten miedo al abandono entonces tratan de quedar bien con todos. Las necesidades de los demás son más importantes que las de ellos mismos. Se sienten heridos fácilmente si nadie reconoce sus esfuerzos. Cometen el error de alimentar su autoestima sintiéndose necesitados y reconocidos por otros.

Siempre se sienten culpables cuando son asertivos y expresan sus pensamientos y sentimientos. Como sienten miedo de ser abandonados o rechazados, piensan que si expresan lo que sienten y a los demás no les gusta, los abandonarán. Son personas sumisas y pasivas.

Si usted cree que es una persona codependiente y quiere superarlo tiene que aumentar su autoestima concentrándose en sus talentos, sentido del humor y creatividad. No trate de ayudar a quien no le ha pedido ayuda. Intente ser asertivo, exprese sus pensamientos y sentimientos de manera saludable, escuche a las personas que ama sin darles consejos.
Pero sobretodo comience a tomar conciencia que usted tiene su propia vida y que sus necesidades son importantes. Aprenda a poner límites y libere su necesidad de arreglar los problemas de todas las personas.
Si necesita un profesional de la psicología que le acompañe en este proceso Psicología 24 horas está a su disposición en el 807 505 766

Mímese con musicoterapia

¿Quien no ha deseado alguna vez llegar a casa, quitarse los zapatos y escuchar su música favorita? ¿Quien no se acuerda de la cantidad de veces que ponía las cintas de caset y discos de vinilo con canciones románticas cuando tenía el corazón roto?
La razón de que nos haga sentirnos tan bien, es que la música y sus componentes fundamentales (ritmo, escalas, tonos, etc.), producen patrones de actividad eléctrica cerebral coherente. Ello se traduce en una mayor eficacia a nivel del funcionamiento del cerebro no sólo como rector de los procesos cognitivos sino también como regulador de las funciones vegetativas del organismo.
Uno de los usos cotidianos más simples y difundidos de la musicoterapia es la regulación del estado de ánimo. Utilizamos trozos musicales para alegrarnos cuando nos sentimos tristes o para calmarnos en medio de estados de excitación producidos por la rabia, el estrés o el temor.
También se utiliza para mejorar el aprendizaje, ejercicios rítmicos para mejorar la coordinación y la resistencia física. La música, bien empleada, puede facilitar el contacto con bloqueos emocionales concretos y producir la catarsis necesaria para la resolución del conflicto.
Todas las culturas se han valido desde siempre de la música para inducir estados de conciencia o influir en el estado de ánimo. Griegos y egipcios sabían de los efectos psicológicos de las diferentes escalas y modos musicales.
Hoy en día están reconocidos sus efectos psicológicos y orgánicos y se la reconoce como una vertiente psicoterapéutica más.
Además de buscar un especialista que le guíe en su tratamiento de musicoterapia puede practicarla en casa cada día, busque que tipo de música le estimula para trabajar, cual le relaja, cual le levanta el ánimo…sobretodo, permítase mimarse que es lo más importante.

Visualización creativa

La visualización no es más que nuestra imaginación aplicada a cualquier objetivo que deseemos lograr. Es crear una situación con nuestra mente. La utilizamos cuando nos anticipamos mentalmente a algo que tenemos que hacer o que nos va ocurrir; una prueba deportiva, un examen oral, una cita importante, casi cualquier situación nos vale.

Se trata de aprender a crear una realidad subjetiva, que no hemos vivido antes. Es parecido a los ensayos de una obra de teatro. Nos ayuda a conseguir nuestros objetivos.
Funciona gracias a que nuestro cerebro no distingue entre un acontecimiento real y otro imaginado. Por esta misma razón las imágenes que se repiten en una persona con estrés postraumático o que ha sufrido una situación emocionalmente fuerte causan tanto desasosiego. Se están viviendo como si ocurriesen en el momento actual.

La visualización la usamos para que nuestro cerebro viva en tiempo presente una situación futura y pueda irse preparando para la misma.

Maltz explica cómo funciona el cerebro: científicamente, el cerebro es nuestro “ordenador central”. Controla todas las funciones del cuerpo, tanto las conscientes (caminar, correr, leer) como las inconscientes (la respiración, los latidos del corazón, la digestión, etc.).

Cuando sucede algo, el cerebro da las órdenes pertinentes al cuerpo para responder adecuadamente a lo que esta sucediendo: segregar adrenalina, salir corriendo… Esto pasa tanto cuando el suceso es objetivo como subjetivo: cuando imaginamos que algo va mal, el cerebro ordena al cuerpo la respuesta adecuada.

Pero más allá de una respuesta física, el cerebro programa una respuesta psicológica. De acuerdo con la información que tiene, el cerebro programa una pauta de conducta: nos comportamos de una manera o de otra, según sea el caso y, según como nos comportamos, obtenemos los resultados que deseamos o los que no queremos.

Esa es la importancia y el secreto de la visualización: al crear una realidad subjetiva, el cerebro programa la pauta de conducta adecuada, y esta pauta nos lleva a los resultados. De nosotros depende que esta realidad que creemos sea la correcta o la que más nos beneficie.

En Psicología 24 horas enseñamos a nuestro pacientes a trabajar con visualizaciones creativas para enfrentarse a situaciones que les producen ansiedad. Además se puede crear un lugar en nuestra mente al que acudir a refugiarse, a relajarse, a reencontrarse con uno mismo cada vez que lo necesite.

La Alegoría del Carruaje

Aquí les dejo un cuento para quienes les gusta reflexionar y sacar sus conclusiones.

JORGE BUCAY
La Alegoría del Carruaje

Un día de octubre, una voz familiar en el teléfono me dice:
—Salí a la calle que hay un regalo para vos.
Entusiasmado, salgo a la vereda y me encuentro con el regalo. Es un precioso carruaje estacionado justo justo frente a la puerta de mi casa. Es de madera de nogal lustrada, tiene herrajes de bronce y lámparas de cerámica blanca, todo muy fino, muy elegante, muy “chic”. Abro la portezuela de la cabina y subo. Un gran asiento semicircular forrado en pana bordó y unos visillos de encaje blanco le dan un toque de realeza al cubículo. Me siento y me doy cuenta que todo está diseñado exclusivamente para mí, está calculado el largo de las piernas, el ancho del asiento, la altura del techo… todo es muy cómodo, y no hay lugar para nadie más.
Entonces miro por la ventana y veo “el paisaje”: de un lado el frente de mi casa, del otro el frente de la casa de mi vecino… y digo: “¡Qué bárbaro este regalo! Qué bien, qué lindo…” Y me quedo un rato disfrutando de esa sensación.
Al rato empiezo a aburrirme; lo que se ve por la ventana es siempre lo mismo.
Me pregunto: “¿Cuánto tiempo uno puede ver las mismas cosas?” Y empiezo a convencerme de que el regalo que me hicieron no sirve para nada.
De eso me ando quejando en voz alta cuando pasa mi vecino que me dice, como adivinándome:
— ¿No te das cuenta que a este carruaje le falta algo?
Yo pongo cara de qué-le-falta mientras miro las alfombras y los tapizados.
— Le faltan los caballos —me dice antes que llegue a preguntarle.
Por eso veo siempre lo mismo —pienso—, por eso me parece aburrido…
— Cierto —digo yo.
Entonces voy hasta el corralón de la estación y le ato dos caballos al carruaje. Me subo otra vez y desde adentro grito:
—¡¡Eaaaaa!!
El paisaje se vuelve maravilloso, extraordinario, cambia permanentemente y eso me sorprende.
Sin embargo, al poco tiempo empiezo a sentir cierta vibración en el carruaje y a ver el comienzo de una rajadura en uno de los laterales.
Son los caballos que me conducen por caminos terribles; agarran todos los pozos, se suben a las veredas, me llevan por barrios peligrosos.
Me doy cuenta que yo no tengo ningún control de na-da; los caballos me arrastran a donde ellos quieren.
Al principio, ese derrotero era muy lindo, pero al final siento que es muy peligroso.
Comienzo a asustarme y a darme cuenta que esto tampoco sirve.
En ese momento, veo a mi vecino que pasa por ahí cerca, en su auto. Lo insulto:
— ¡Qué me hizo!
Me grita: — ¡Te falta el cochero!
— ¡Ah! —digo yo.
Con gran dificultad y con su ayuda, sofreno los caballos y decido contratar a un cochero. A los pocos días asume funciones. Es un hombre formal y circunspecto con cara de poco humor y mucho conocimiento.
Me parece que ahora sí estoy preparado para disfrutar verdaderamente del regalo que me hicieron. Me subo, me acomodo, asomo la cabeza y le indico al cochero adónde quiero ir. Él conduce, él controla la situación, él decide la velocidad adecuada y elige la mejor ruta.
Yo… Yo disfruto del viaje.

Esta pequeña alegoría debería servirnos para entender el concepto holístico del ser.
Hemos nacido, salido de nuestra “casa” y nos hemos encontrado con un regalo: nuestro cuerpo. Un carruaje diseñado especialmente para cada uno de nosotros. Un vehículo capaz de adaptarse a los cambios con el paso del tiempo, pero que será el mismo durante todo el viaje.
A poco de nacer, nuestro cuerpo registró un deseo, una necesidad, un requerimiento instintivo, y se movió. Este carruaje —el cuerpo— no serviría para nada si no tuviese caballos; ellos son los deseos, las necesidades, las pulsiones y los afectos.
Todo va bien durante un tiempo, pero en algún momento empezamos a darnos cuenta que estos deseos nos llevaban por caminos un poco arriesgados y a veces peligrosos, y entonces tenemos necesidad de sofrenarlos. Aquí es cuando aparece la figura del cochero: nuestra cabeza, nuestro intelecto, nuestra capacidad de pensar racionalmente. Ese cochero manejará nuestro mejor tránsito.
Hay que saber que cada uno de nosotros es por lo menos los tres personajes que intervienen allí.
Tú eres el carruaje, eres los caballos y eres el cochero durante todo el camino, que es tu propia vida.
La armonía deberás construirla con todas estas partes, cuidando de no dejar de ocuparte de ninguno de estos tres protagonistas.
Dejar que tu cuerpo sea llevado sólo por tus impulsos, tus afectos o tus pasiones puede ser y es sumamente peligroso. Es decir, necesitas de tu cabeza para ejercer cierto orden en tu vida.
El cochero sirve para evaluar el camino, la ruta. Pero quienes realmente tiran del carruaje son tus caballos. No permitas que el cochero los descuide. Tienen que ser alimentados y protegidos, porque… ¿qué harías sin los caballos? ¿Qué sería de vos si fueras solamente cuerpo y cerebro? Si no tuvieras ningún deseo, ¿cómo sería la vida? Sería como la de esa gente que va por el mundo sin contacto con sus emociones, dejando que solamente su cerebro empuje el carruaje.
Obviamente, tampoco puedes descuidar el carruaje, porque tiene que durar todo el trayecto. Y esto implicará reparar, cuidar, afinar lo que sea necesario para su mantenimiento. Si nadie lo cuida, el carruaje se rompe, y si se rompe se acabó el viaje.
Recién cuando puedo incorporar esto, cuando sé que soy mi cuerpo, mi dolor de cabeza y mi sensación de apetito, que soy mis ganas y mis deseos y mis instintos; que soy además mis reflexiones y mi mente pensante y mis experiencias… Recién en ese momento estoy en condiciones de empezar, equipado, este camino, que es el que hoy decido para mí.

Inteligencia emocional hombres-mujeres

Quiero compartir con ustedes los interesantes resultados de un estudio que habla sobre las diferencias emocionales entre hombres y mujeres.
Realmente, ¿somos tan diferentes emocionalmente los hombres y las mujeres?
La respuesta fue que no, que las emociones que sentimos son las mismas y lo que nos diferencia a los hombres y a las mujeres es la capacidad de expresar las emociones a las mujeres nos resulta más fácil que a los hombres expresar y comunicar a otros nuestras emociones.

• Las diferencias en la forma de comunicar nuestras emociones tienen su origen en la cultura y la educación. A los niños ya desde pequeños les enseñamos a no exteriorizar la tristeza o el miedo y a las niñas se les enseña a no expresar abiertamente la rabia o la ira.

• A la pregunta ¿qué pueden aprender los hombres de las mujeres?, se contestó lo siguiente:

1.Superar su orgullo masculino para aprender de su parte femenina.
2.Pedir protección y ayuda cuando sienta miedo o tristeza.
3.Ser más tiernos.
4.Involucrarse más en su crecimiento como persona.
5.Perder el miedo a la mujer, aprendiendo a descubrir sus emociones ante ella.
6.Interesarse más sobre cómo regular sus emociones.

• También contestamos a la pregunta ¿qué pueden aprender las mujeres de los hombres?

1.Hablar con claridad, yendo al grano y sin hacernos las víctimas.
2.Ser más nobles, menos retorcidas, sin analizar demasiado a los demás.
3.Gestionar aquellas emociones que, debido a nuestra educación y por motivo de nuestro sexo, las tenemos más reprimidas como, por ejemplo, la rabia. En este sentido, una de las tertulianas comentó que la rabia había que expresarla a través de las manos, los pies y la boca.

• Finalmente y, en un tono muy esperanzador, compartimos que existe una tendencia a que desaparezca la guerra de los sexos, que no haya tanta diferencia en función del sexo y que logremos entendernos mejor los hombres y las mujeres.

Hoy en día son muchos los estudios científicos que ponen de relieve las diferencias entre los cerebros masculino y femenino:
o Los procesos emocionales que influyen sobre la memoria son diferentes en hombres y mujeres- se observa un modo distinto de reaccionar de cada uno ante el mismo hecho, las zonas cerebrales que se activan en el hombre y en la mujer son diferentes.
o Se han hallado diferencias funcionales y neuronales en la forma de procesar estímulos con cargas emocionales.
o Se observa mayor asimetría cerebral derecha e izquierda en el lóbulo temporal en hombres que en mujeres.
o El hipocampo (estructura situada en el lóbulo temporal) se observa de mayor tamaño en hombres.
o El cuerpo calloso (fibras que unen los dos hemisferios) se observa de mayor volumen en mujeres.
o Hombres y mujeres activan diferentes circuitos neuronales para codificar los recuerdos.
Según investigaciones del científico alemán Irenäus Eibl-Eibesfeldt:
o En las mujeres se encuentran más conexiones entre regiones que asumen tareas emocionales y racionales. En la mujer lo emocional y lo racional se encuentra más unido.
o En el hombre los procesos emocional y racional discurren más separados.
o El funcionamiento emocional a lo largo de la vida en la mujer es más variable.
o En el hombre la consistencia emocional a lo largo de la vida es menos flexible.

Todo esto nos viene decir que hay diferencias entre sexos, quizá por eso nos necesitamos los unos a las otras y sea tan hermoso compartir la vida aprendiendo juntos.