Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea.
Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias.
El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y además se pasaba el tiempo golpeando.
El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo, dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.
Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.
Y la lija estuvo de acuerdo, a condición que fuera expulsado el metro que siempre medía a los demás según su criterio, como si fuera el único perfecto.
En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo.
Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo.
Finalmente la tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación.
Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo:
Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el Carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos.
Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos. Tenemos que valorar la fuerza del martillo, la cualidad de unir del tornillo que además da fuerza, la capacidad de limar asperezas de la lima y la exactitud y precisión de un metro.
Si aprendiésemos a ver nuestras fortalezas en vez de nuestros defectos, si pudiésemos ver como usar las habilidades de cada uno para trabajar todos juntos, si percibiésemos los puntos fuertes, PROPIOS Y AJENOS quizá nos iría mejor.
Hagamos esta semana el esfuerzo de ver en nuestros compañeros de trabajo, en nuestros familiares y amigos, en nuestra pareja, las cualidades positivas. A lo mejor cuesta un poco al principio pero merece la pena el esfuerzo.
Gemma Garallo Carrera se licenció en Psicología en 1998.
Ha trabajado desde entonces en orientación familiar y psicología clínica.
La idea de Psicología 24 horas surge para que desde cualquier rincón de España se pueda acceder de manera cómoda y fácil a un apoyo psicológico o a tratamiento psicoterapeutico.
Como carpintero que soy
hasta de mis humildes letras,
encuentro muy interesante
este cuento de protestas.
Que la unión hace la fuerza
se sabe por naturaleza,
que todos juntos y unidos
venceremos la pereza.
Pero por veces sucede
que de cuando en cuando pasa,
que convencer a la vasca
es tarea delicada.
Aun se ha de reconocer
que la historia se hizo
tantas veces con constancia,
y mucha perseverancia.
Un saludo desde:http://galiciacontos.blogspot.com/