Archive for the 'Aprendiendo sobre psicología' Category

Asamblea en una carpintería

Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea.
Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias.
El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y además se pasaba el tiempo golpeando.
El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo, dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.
Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.
Y la lija estuvo de acuerdo, a condición que fuera expulsado el metro que siempre medía a los demás según su criterio, como si fuera el único perfecto.
En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo.
Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo.
Finalmente la tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación.
Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo:
Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el Carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos.
Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos. Tenemos que valorar la fuerza del martillo, la cualidad de unir del tornillo que además da fuerza, la capacidad de limar asperezas de la lima y la exactitud y precisión de un metro.
Si aprendiésemos a ver nuestras fortalezas en vez de nuestros defectos, si pudiésemos ver como usar las habilidades de cada uno para trabajar todos juntos, si percibiésemos los puntos fuertes, PROPIOS Y AJENOS quizá nos iría mejor.
Hagamos esta semana el esfuerzo de ver en nuestros compañeros de trabajo, en nuestros familiares y amigos, en nuestra pareja, las cualidades positivas. A lo mejor cuesta un poco al principio pero merece la pena el esfuerzo.

Deconstruyendo emociones negativas

A quien no le gustaría vacunarse contra las emociones negativas, conseguir que no se instalen en nosotros como una enfermedad crónica, aprender a defendernos de ellas y de sus efectos tóxicos.
En definitiva de lo que se trata es de conseguir nuestro bienestar emocional.

Las emociones no son malas y dañinas porque sí, sin más, en realidad nos avisan de que algo no va bien, hay que utilizarlas para reequilibrarnos y ajustar aquello que nos ancla.

Puede tratarse de sentimientos de envidia, de inseguridad, de impotencia, de insatisfacción, desamor, odio, cada uno con una mensaje para nosotros.

Otras veces son personas las que sufren estos sentimientos y nos contaminan con sus malas energías. Es muy importante aprender a no contagiarnos y si no podemos ayudar alejarnos de esas personas que rompen nuestro equilibrio emocional.

Muchas veces la ansiedad o la angustia nos la producen cosas que nos han ocurrido en el pasado, nos disgustaron y nos hicieron sufrir, y añadieron, sin que nos diésemos cuenta, un peso más a nuestro ancla en el pasado.

Esta interpretación de los hechos del pasado, estas emociones negativas que alimentamos sin darnos cuenta, crecen como las malas hierbas y nos convierten en enfermos crónicos emocionales. Nos acabamos convirtiendo en seres impacientes, irritables, descontentos…y lo peor de todo incapaces de disfrutar del presente porque el pasado es quien roba toda nuestra atención.

No siempre resulta fácil pero es necesario buscar sosiego, recuperar la seguridad, la confianza en nosotros mismos, la esperanza en el futuro. Tampoco tenemos que hacerlo solos, psicología 24 horas está a su disposición para lograrlo juntos. El resultado será su bienestar psicológico.

El sentimiento de desesperanza, por ejemplo, es devastador y aplastante. La única manera de superarlo es sembrando poco a poco esperanza, confianza en nosotros mismos y en lo que el futuro nos traerá.

La envidia es otro sentimiento enturbiador y desestabilizante. Es el disgusto o la insatisfacción al contemplar lo logros, éxitos o incluso la felicidad de otras personas. Puede ser tanto a nivel profesional, como en nuestra vida cotidiana y sencilla. Es la incapacidad de alegrarnos por la felicidad ajena, el creer injusto que otro disfrute de lo que nosotros deseamos y quizá nos vemos incapaces de conseguir.

Cuando es una persona de nuestro círculo cercano la que nos contamina con la envidia que siente hacia algún aspecto de nuestra vida, la mejor defensa no es, como podíamos pensar, un buen ataque, sino poner distancia tanto física como psicológica de por medio.

La única manera de hacer frente al sentimiento de envidia es sustituirla por admiración, motivarnos para nuestra propia superación. Es más positivo visualizar lo que queremos, nuestras propias metas y poner en ello todo nuestro empeño y habilidades. Se trata de convertir en productiva una vivencia que amenazaba con ser autodestructiva. Para ello hay que preguntarse ¿quién soy?, ¿quién quiero llegar a ser?, ¿qué quiero hacer con mi vida?, ¿qué puede aportar yo a la humanidad?

Codependencia y baja autoestima

La codependencia, uno de los síntomas de la autoestima baja, es una condición emocional y de comportamiento que se aprende. Una adicción a las relaciones, una dependencia, por lo tanto es un síntoma de baja autoestima que crea una relación destructiva con los demás porque es abusiva.
Las personas codependientes tienden a olvidarse de sí mismas y se centran en los problemas de los demás. Su mayor deseo es rescatar a otros pero se siente frustrado si no es correspondido. El codependiente tiene miedo de ser abandonado por eso cree que es mejor sentirse necesitado.

Entre las causas de codependencia podría estar haber nacido en una familia donde se abusaba emocional e incluso físicamente o en la que se vivió con adicciones como drogas o alcohol. Donde se evitan las discusiones, se espera siempre la perfección y sobre todo se reprimen los sentimientos.

Son personas con una fuerte necesidad de dar más de lo que reciben. Piensan que los demás son más importantes. Sienten miedo al abandono entonces tratan de quedar bien con todos. Las necesidades de los demás son más importantes que las de ellos mismos. Se sienten heridos fácilmente si nadie reconoce sus esfuerzos. Cometen el error de alimentar su autoestima sintiéndose necesitados y reconocidos por otros.

Siempre se sienten culpables cuando son asertivos y expresan sus pensamientos y sentimientos. Como sienten miedo de ser abandonados o rechazados, piensan que si expresan lo que sienten y a los demás no les gusta, los abandonarán. Son personas sumisas y pasivas.

Si usted cree que es una persona codependiente y quiere superarlo tiene que aumentar su autoestima concentrándose en sus talentos, sentido del humor y creatividad. No trate de ayudar a quien no le ha pedido ayuda. Intente ser asertivo, exprese sus pensamientos y sentimientos de manera saludable, escuche a las personas que ama sin darles consejos.
Pero sobretodo comience a tomar conciencia que usted tiene su propia vida y que sus necesidades son importantes. Aprenda a poner límites y libere su necesidad de arreglar los problemas de todas las personas.
Si necesita un profesional de la psicología que le acompañe en este proceso Psicología 24 horas está a su disposición en el 807 505 766

Mímese con musicoterapia

¿Quien no ha deseado alguna vez llegar a casa, quitarse los zapatos y escuchar su música favorita? ¿Quien no se acuerda de la cantidad de veces que ponía las cintas de caset y discos de vinilo con canciones románticas cuando tenía el corazón roto?
La razón de que nos haga sentirnos tan bien, es que la música y sus componentes fundamentales (ritmo, escalas, tonos, etc.), producen patrones de actividad eléctrica cerebral coherente. Ello se traduce en una mayor eficacia a nivel del funcionamiento del cerebro no sólo como rector de los procesos cognitivos sino también como regulador de las funciones vegetativas del organismo.
Uno de los usos cotidianos más simples y difundidos de la musicoterapia es la regulación del estado de ánimo. Utilizamos trozos musicales para alegrarnos cuando nos sentimos tristes o para calmarnos en medio de estados de excitación producidos por la rabia, el estrés o el temor.
También se utiliza para mejorar el aprendizaje, ejercicios rítmicos para mejorar la coordinación y la resistencia física. La música, bien empleada, puede facilitar el contacto con bloqueos emocionales concretos y producir la catarsis necesaria para la resolución del conflicto.
Todas las culturas se han valido desde siempre de la música para inducir estados de conciencia o influir en el estado de ánimo. Griegos y egipcios sabían de los efectos psicológicos de las diferentes escalas y modos musicales.
Hoy en día están reconocidos sus efectos psicológicos y orgánicos y se la reconoce como una vertiente psicoterapéutica más.
Además de buscar un especialista que le guíe en su tratamiento de musicoterapia puede practicarla en casa cada día, busque que tipo de música le estimula para trabajar, cual le relaja, cual le levanta el ánimo…sobretodo, permítase mimarse que es lo más importante.

Visualización creativa

La visualización no es más que nuestra imaginación aplicada a cualquier objetivo que deseemos lograr. Es crear una situación con nuestra mente. La utilizamos cuando nos anticipamos mentalmente a algo que tenemos que hacer o que nos va ocurrir; una prueba deportiva, un examen oral, una cita importante, casi cualquier situación nos vale.

Se trata de aprender a crear una realidad subjetiva, que no hemos vivido antes. Es parecido a los ensayos de una obra de teatro. Nos ayuda a conseguir nuestros objetivos.
Funciona gracias a que nuestro cerebro no distingue entre un acontecimiento real y otro imaginado. Por esta misma razón las imágenes que se repiten en una persona con estrés postraumático o que ha sufrido una situación emocionalmente fuerte causan tanto desasosiego. Se están viviendo como si ocurriesen en el momento actual.

La visualización la usamos para que nuestro cerebro viva en tiempo presente una situación futura y pueda irse preparando para la misma.

Maltz explica cómo funciona el cerebro: científicamente, el cerebro es nuestro “ordenador central”. Controla todas las funciones del cuerpo, tanto las conscientes (caminar, correr, leer) como las inconscientes (la respiración, los latidos del corazón, la digestión, etc.).

Cuando sucede algo, el cerebro da las órdenes pertinentes al cuerpo para responder adecuadamente a lo que esta sucediendo: segregar adrenalina, salir corriendo… Esto pasa tanto cuando el suceso es objetivo como subjetivo: cuando imaginamos que algo va mal, el cerebro ordena al cuerpo la respuesta adecuada.

Pero más allá de una respuesta física, el cerebro programa una respuesta psicológica. De acuerdo con la información que tiene, el cerebro programa una pauta de conducta: nos comportamos de una manera o de otra, según sea el caso y, según como nos comportamos, obtenemos los resultados que deseamos o los que no queremos.

Esa es la importancia y el secreto de la visualización: al crear una realidad subjetiva, el cerebro programa la pauta de conducta adecuada, y esta pauta nos lleva a los resultados. De nosotros depende que esta realidad que creemos sea la correcta o la que más nos beneficie.

En Psicología 24 horas enseñamos a nuestro pacientes a trabajar con visualizaciones creativas para enfrentarse a situaciones que les producen ansiedad. Además se puede crear un lugar en nuestra mente al que acudir a refugiarse, a relajarse, a reencontrarse con uno mismo cada vez que lo necesite.

Temor a las despedidas

¿Evita las despedidas?, ¿teme que llegue el momento de partir?, ¿no soporta separarse de los seres queridos?.
A todos nos gusta viajar e ir de visita a casa de amigos a familiares pero hay personas a las que el momento de la partida se les hace especialmente difícil e incluso lo viven con angustia.

Existen pequeños trucos que se pueden seguir para hacerlas más llevaderas:

Ser conscientes de que todo termina y asumirlo es imprescindible para estar preparados. Todo cambien todo fluye y no podemos detener el fluir de nuestra vida. El amor de nuestros padres o de nuestros amigos y amiga sigue vivo aunque vayamos a dejar de vernos unos días.

Preparar la despedida. Es mejor que pensemos de antemano qué diremos y queremos hacer en ese momento especial. Es bueno contar con que podemos llorar, no es ninguna vergüenza expresar las emociones y es normal estar triste en esos momentos.
También puede ayudar programar lo que haremos después de la despedida para tener algo en lo que ocupar nuestra mente.

Aceptar el nuevo camino o la nueva etapa de nuestra vida. Hay que soltar para poder agarrarnos a lo que llega. Terminar un contrato, acabar una relación, o reencontrarse cuando se vuelve de viaje requiere un periodo de adaptación. Hay que pensar en el avance que nos supone, en lo que hemos aprendido, en lo que hemos disfrutado, agradecerlo y continuar nuestro camino.

Si cree que sufre este problema y no se siente capaz de superarlo solo Psicología 24 horas está a su disposición en el teléfono 807-505-766

Psicología cognitivo-emocional

Todo el mundo vive situaciones desagradables, tiene problemas, pero al contrario de lo que muchas veces creemos, no son estos los que nos hacen sentirnos mal sino la interpretación que hacemos de ellos.
Lo explicaré con un ejemplo:
“Carmen va con su coche por la carretera hacia el trabajo y un atasco no esperado la tiene prácticamente sin moverse más de media hora.
Se lamenta, grita un montón de improperios, empieza a pensar en las explicaciones que tendrá que dar por llegar tarde al trabajo, en que tendrá que salir más tarde, en que está perdiendo un tiempo precioso que no podrá recuperar … oye algunos claxon sonando y decide sumarse al lamentable y absurdo concierto…
Previsiblemente su estado emocional irá cambiando a bastante ansiedad y lo pasará mal en los próximos minutos.
Ahora imaginemos que podemos rebobinar la cinta y volver atrás.
Carmen va en su coche hacia su trabajo y se encuentra con el atasco imprevisto. Después de los primeros minutos piensa. – Tendré que estar aquí un rato así me lo tomaré con calma, voy a poner música. Cómo está relajada repasa mentalmente lo que tiene que hacer esa mañana.
Quizá tenga que correr un poco más esa mañana al llegar a la oficina pero no es nada a lo que no se haya enfrentado antes ni que no pueda superar. Su estado de ánimo es más positivo porqué no ha interpretado catastróficamente la situación.”
Después de reflexionar sobre este ejemplo piense, ¿por qué sufrimos tan inútilmente las personas?
Está claro que las situaciones nos afectan sólo en función de cómo las vivimos, de cómo las interpretamos.
En psicoterapia cognitiva trabajo definiendo el ABC:
A son las situaciones (sobre las que no tenemos control o no podemos cambiar a nuestro antojo)
B son las creencias (nuestra interpretación de lo que sucede)
C son las emociones y los sentimientos (que derivan directamente de nuestro filtro mental)
Cuando sufrimos ansiedad, tristeza o ira es que no estamos interpretando lo que ocurre de manera adecuada. Se puede aprender a vivir con el menor sufrimientos posible si analizamos nuestros pensamientos y trabajamos con ellos. Si pensamos de forma positiva nuestras emociones también serán positivas y seremos más felices.
Hay una serie de pasos sencillos que se pueden seguir para aprender a pensar positivamente.
Hay que conocer los pensamientos erróneos:
- Ver sólo las cosas negativas que nos ocurren magnificarlas y a la vez minimizar o ignorar lo positivo.
- Descalificar lo positivo, como si hubiese ocurrido por casualidad o no lo mereciéramos.
- Filtrar la realidad según nuestros estado emocional. Es pensar que todo nos saldrá mal porque nos sentimos mal.
- No lo puedo soportar. Es un pensamiento negativo que nos hace creer que no podremos sobrevivir a lo que nos ocurre.
- Pensamientos todo o nada. Ver las cosas sin término medio, todo en los extremos, totalmente blanco o totalmente negro.
- Pensar mal de los demás. No confiar en nadie y atribuir siempre malas intenciones a las personas que nos rodean.
- Criticarnos en exceso. Autoimponernos debería que sólo consiguen hacernos sentir incompetentes.Los pero son frenos u obstáculos que nos impiden desarrollar nuestras acciones eficazmente, los debería son castigos irracionales, llevan implícita una autocrítica que nos daña.

Hay que cambiar estos pensamientos automáticos por otros más razonables y saludables.
- Identificar la situación, nuestro A y escribirlo en una columna. Por ejemplo “ he olvidado traer cereales del supermercado”.
- Apuntar el pensamiento automático que nos genera en otra columna. “Soy una inútil, no hago nada bien”.
- En otra columna describimos cómo nos sentimos “triste, desesperada, frustrada”.
- Clasificar de qué tipo de pensamiento perturbador se trata. En nuestro ejemplo se trata de un pensamiento de todo o nada.
- Identificar un pensamiento racional que puede sustituirlo. “ No todo lo hago mal, alguna vez es lógico que algo se me olvide”.
- La última columna tendrá la emoción o los sentimientos que nos genera esta nueva manera de pensar.

Como todo aprendizaje, necesitaremos un entrenamiento, pero el resultado merece la pena.
Si no se siente capaz de conseguirlo solo, Psicología 24 horas pone a su disposición su amplia experiencia en psicoterapia cognitivo-emocional en el teléfono 807 505 766.

Evitar enfrentarnos a personas envidiosas

En muchas ocasiones tenemos que enfrentarnos a personas que no sólo no se alegran de nuestros éxitos sino que les sientan mal, les molestan, nos envidian.

Puede ocurrir en nuestra familia, en el círculo de amistades, en el lugar de trabajo, incluso sin conocerlas personalmente. Estas personas suelen ser bastante inmaduras emocionalmente o incluso tener una autoestima muy baja, no están satisfechas con su vida y tienen muchas carencias. Ello les lleva a compararse continuamente con los demás y sentirse menos; menos importantes, menos agraciadas, menos inteligentes, menos queridas, menos valoradas y de ahí a envidiarnos va sólo un paso. Es fácil sentir su mirada de celos, de envidia, de desaprobación.

Lo importante es saber que no debemos sentirnos culpables por ser felices o tener éxito, o lograr el cariño y la aprobación de las personas que nos rodean. No debemos hacerles caso cuando hagan comentarios hirientes del tipo “no se que les das que te quieren tanto”, “desde que llegaste tú ya no tiene ojos para nadie más”. La indiferencia es nuestra mejor arma.

Si entramos en enfrentamiento lo único que conseguiremos es darles más poder sobre nosotros y sobre nuestras emociones. No debemos dejar que nos hagan dudar de si merecemos o no lo que tenemos, lo que nos hemos ganado ya sea un ascenso o el cariño especial de otra persona.

Es posible que cuando no estemos presentes intenten hablar mal de nosotros a los demás, intentando desmontar la imagen positiva que tienen. Si entramos en ese peligroso juego será una guerra abierta en la que seguro que adopta el papel de maltratada por nosotros y no comprendida por nadie. No hay porqué justificarse ni porqué caer tan bajo. Hablar mal sobre otra persona cuando no está presente es una actitud que no honra a quien lo hace.

Sólo hay dos cosas que se pueden hacer con las personas celosas o envidiosas tenerles mucha paciencia y comprensión y desmostrarle con nuestra actitud que no tienen razón. Pero sobretodo no dejar de ser la persona que somos, de sentirnos orgullosos de lo que hacemos, de crecer espiritual o emocionalmente. Mantener nuestra autoestima intacta será la labor más importante.

Es la persona envidiosa la que tiene un problema emocional, no dejemos que nos lo cree a nosotros.

Orientaciones sobre la depresión

Todas las personas nos hemos sentido alguna vez tristes con un estado de ánimo muy bajo, hubiese o no un motivo para ello. Pero eso no significa tener depresión.
Para considerar el diagnóstico de depresión, los profesionales de la salud investigarán que haga al menos dos semanas que nos sentimos así:
- con un estado de ánimo depresivo
- que hayamos perdido la capacidad para el placer
- que nos sintamos tristes (en la infancia y adolescencia el estado puede ser irritable en vez de triste)
- que hayamos perdido peso
- que tengamos insomnio o hipersomnia
- que tengamos agitación o enlentecimiento motor
- sentimientos de inutilidad y de culpa excesivos
- disminuye nuestra capacidad de pensar y de concentrarnos
- en los casos más graves pensamientos de muerte o ideación suicida.

El siguiente test es un cuestionario para evaluar si lo que sufrimos es una depresión y en que grado.

CUESTIONARIO DE BECK SOBRE LA DEPRESIÓN

Selecciona en cada uno de los 21 apartados la frase que mejor describe sus propios sentimientos en los 7-14 últimos días.
Si puede, imprímalo y hágalo tranquilamente.
Lea cada grupo cuidadosamente, elija el número o números y rodéelos con un círculo.

1. 0. No me siento triste.
1. Me siento triste.
2. Estoy triste todo el tiempo y no sé cómo evitarlo.
3. Me siento tan triste e infeliz que no puedo soportarlo.

2. 0. No me asusta el futuro de forma particular.
1. Me asusta el futuro.
2. No me parece tener ninguna perspectiva de futuro ante mí.
3. Creo que el futuro no me ofrece ninguna esperanza y que las cosas no pueden mejorar.

3. 0. No tengo la sensación de haber fracasado.
1. Creo que mis fracasos superar a los de una persona normal.
2. Mi vida ha sido una serie de fracasos.
3. Creo que soy un completo fracaso como persona.

4. 0. Obtengo la misma satisfacción de siempre con las cosas que hago.
1. No me divierten la cosas como antes.
2. Ya nunca obtengo ninguna satisfacción con nada.
3. Todas las cosas me aburren o me dejan insatisfech@.

5. 0. No me siento especialmente culpable.
1. Me siento culpable en muchas ocasiones.
2. Me siento culpable la mayor parte de las veces.
3. Siempre me siento culpable.

6. 0. No me parece que vaya a ser castigad@.
1. Me parece que puedo recibir un castigo.
2. Espero ser castigad@.
3. Siento que ya estoy siendo castigad@.

7. 0. No me siento decepcionad@ conmigo mism@.
1. Me siento decepcionad@ conmigo mism@.
2. Me siento disgustad@ conmigo mism@.
3. Me odio a mí mism@.

8. 0. No me parece que yo sea peor que l@s demás.
1. Me critico a menudo mis debilidades y mis fallos.
2. Me reprocho continuamente mis faltas.
3. Me reprocho todas las cosas malas que me ocurren.

9. 0. Nunca se me ha ocurrido la idea de matarme.
1. Me vienen ideas de matarme pero nunca lo haría.
2. Me gustaría matarme.
3. Me mataría su tuviera la ocasión.

10. 0. No lloro más de lo corriente.
1. Lloro más de lo que solía.
2. Lloro continuamente.
3. Antes solía llorar pero ahora no puedo hacerlo ni siquiera cuando lo necesito.

11. 0. No me irrito ahora más de lo habitual.
1. Me molesto o me irrito más a menudo de lo que solía.
2. Me siento irritad@ todo el tiempo.
3. Han dejado de irritarme las cosas que antes me molestaban.

12. 0. No he perdido mi interés por l@s demás.
1. Me interesan menos las demás personas que en otra época.
2. He perdido casi todo interés por las demás personas.
3. He perdido todo interés por las demás personas.

13. 0. Tomo decisiones con la misma facilidad que siempre.
1. Pospongo la toma de decisiones más que en otra época.
2. Me resulta más difícil tomar decisiones que antes.
3. No puedo tomar decisiones de ninguna clase.

14. 0. No me parece que mi aspecto sea peor de lo habitual.
1. Me preocupa mi aspecto envejecido o poco atractivo.
2. Siento que se han producido cambios permanentes en mi aspecto que me afean.
3. Creo que mi aspecto es horroroso.

15. 0. Puedo trabajar aproximadamente tan bien como antes.
1. Me cuesta más esfuerzo empezar a hacer cualquier tarea.
2. Tengo que esforzarme al máximo para hacer cualquier cosa.
3. No consigo trabajar de ninguna forma.

16. 0. Duermo tan bien como de costumbre.
1. No duermo tan bien como solía.
2. Me despierto una o dos horas antes de lo habitual y me cuesta mucho volver a dormirme.
3. Me despierto varias horas antes de lo que solía.

17. 0. No me siento más cansad@ que de costumbre.
1. Me canso más fácilmente de lo que solía.
2. Me cansa hacer casi cualquier cosa.
3. Estoy demasiado cansad@ para hacer cualquier cosa.

18. 0. Mi apetito no es peor de lo usual.
1. Mi apetito no es tan bueno como solía.
2. Mi apetito ha empeorado notablemente.
3. No tengo apetito nunca.

19. 0. Si he perdido algo de peso últimamente no ha sido mucho.
1. He perdido más de dos kilos.
2. He perdido más de cuatro kilos.
3. He perdido más de seis kilos.

Estoy intentando perder peso conscientemente, comiendo menos Sí No

20. 0. No estoy más preocupado por mi salud que de costumbre.
1. Me preocupan problemas físicos, tales como dolores, jaquecas, digestiones pesadas o estreñimiento.
2. Estoy muy preocupad@ por problemas físicos, hasta el punto de que me resulta difícil pensar en otras cosas.
3. Estoy tan preocupad@ por mis problemas físicos que no puedo pensar en nada más.

21. 0. No he experimentado ningún cambio reciente en mi interés por el sexo.
1. Me interesa menos el sexo de lo que solía.
2. Estoy mucho menos interesa@o en el sexo ahora.
3. He perdido todo mi interés por el sexo.

Al finalizar el cuestionario deben sumarse las puntuaciones. El total posible va desde 0 hasta 63:

Un resultado de 0 a 9 es normal.
De 10 a 18 leve.
De 19 a 25 moderado.
De 26 a 35 entre moderado y grave.
Por encima de 36 depresión grave.

Si cree que necesita ayuda Psicología 24 horas está a su disposición en el teléfono 807 505 766

Trucos para mejorar nuestras habilidades sociales

TECNICAS COMUNICATIVAS
1) DISCO RAYADO: Repetimos insistentemente las frases de nuestras solicitudes, lo que queremos que llegue a la persona con la que hablamos.
ejemplo:
-Entiendo, pero no me interesa… le he comprendido pero no lo voy a comprar…quizá, pero aún no sé si lo quiero…

2) PERO: Se reconoce la primera parte de verdad que existe en lo que nos dice la otra persona que supuestamente intenta manipularnos, y a pesar de ello mantenemos nuestra postura.
ejemplos:
-Es posible que sea egoísta, pero…
-Tienes razón, pero lo haré cuando yo decida…
-Es cierto que me visto de una forma extraña, pero…

3) INFORMACIÓN MÚTUA: Prestamos atención a lo que nos dicen (escuchamos mirando a los ojos, haciendo señales de estar captando, etc.) y después damos por nuestra parte una información distinta.

4) ASERCIÓN NEGATIVA: Es una forma de reaccionar ante una crítica justa, sin dar sin embargo demasiadas excusas o justificaciones.
ejemplos:
-Has hecho la tarea demasiado lento..
-La verdad es que podía haberla hecho más rápido, es cierto, lo siento.

5) INTERROGACIÓN NEGATIVA: Es útil para conocer algo de los sentimientos o ideas de los demás, facilitando la comunicación cuando la otra persona nos critica.
ejemplos:
-¿Qué tiene de malo que vaya al cine?
-¿Qué defecto le encuentras a mi forma de vestir?
-¿Qué te molesta de mi forma de hablar?

6) REPETIR LO QUE SIENTE LA OTRA PERSONA: Se repite lo dicho por la otra persona, sin mostrar acuerdo alguno en lo que se dice.
ejemplo:
-”Ya sé que para ti es muy importante que te preste dinero, pero..”

7) PARAFRASEAR: Se comenta expresivamente lo que nos dice el otro en un tono similar y expresando nuestra opinión verdadera. También se llaman afirmaciones paradógicas porque en vez de sentirse mal por algo hacemos gala de ello como algo natural.
ejemplo:
-¿Es que llevas esos zapatos para parecer más alta?
-Te sentirías muy bien si te dijera que sí?

REHUSAR PETICIONES: No se han de dar excusas, aunque sí razones, respuestas concisas y, en el caso apropiado, proponiendo una alternativa.  Ante la negativa se suelen producir las siguientes manipulaciones:

-halago: Vaya siempre creí que eras una persona generosa…
-critica: Vaya, siempre tienes algún problema para…
-provocar pena: Sabes que no te lo pediría si no estuviera sin blanca…
-excepción: Nunca te había pedido hasta ahora… ni te lo volver a pedir jamás
-última vez: Te prometo que esta es la última vez que te lo pido
-inducción de culpa: Sinceramente me dejas muy mal si te niegas a…

Responder con las técnicas 1, 2 y 5.

RESISTIR LA TENTACIÓN
A veces los demás nos invitan amablemente a hacer cosas o consumir productos apetitosos pero perjudiciales o inadecuados para nosotros. Frente a estas tentaciones podemos claudicar contra nuestro íntimo deseo por tener pensamientos tales como: “debería contentar a todo el mundo” , “debo ser agradable”, “es imposible decir “no” sin que se ofendan o sufran los demás”.
También podemos ser inhibidos por miedos como:  “la otra persona será agresiva conmigo”  o “no le agradará si no hago lo que él quiere”.

RESPONDER A LA CRÍTICA
Lo ideal el reconocer los aspectos reales de la crítica, sin ser defensivo o contraatacar al otro, sin aceptar por ello los aspectos exagerados o deformados que están mezclados con la crítica ajustada.

SOLICITAR UN CAMBIO DE COMPORTAMIENTO MOLESTO
Indicamos claramente lo que deseamos con tono firme, pero no demasiado agresivo. Los pensamientos inhibidores pueden ser: “no tengo derecho a pedir cambios el comportamiento de los demás “ , “es más fácil aprender a convivir con los demás cediendo para que no exista mucha violencia y porque no son tan graves después de todo”.

DISCREPAR DE LOS DEMÁS
No tener vergüenza en usar el pronombre “yo” y crear argumentos como “yo creo que otra forma de ver las cosas es” o “¿alguna vez lo has visto desde este punto de vista?”.
Podemos dejarnos arrastrar por creencias irracionales tales como creer que nuestras opiniones no san tan valiosas como las de los demás o que los otros nosrechazarán si discrepamos.
RESISTIR LA INTERRUPCIÓN DE LOS OTROS
Para ello hacer gestos -lo evidentes que sea necesario- tales como levantar  la mano para indicar -”espera un momento” y frases directas como – “me  gustaría terminar la frase”, -”espera a que acabe de hablar para decir lo  que desees”.
Si nos oponen una tenaz resistencia, utilizar un tono de voz más alto de lo usual, sin dejar excesivas pausas, mirando directamente a los  ojos del interlocutor e indicar en la conversación información de la duración de lo que se quiere comunicar como por ejemplo:
-en primer lugar,.. en segundo..
-sólo quería añadir un par de detalles finales y te rogar después que me des tu opinión .

RECONOCER UN ERROR
Ocultar nuestro error puede ser en ocasiones más un muestra de debilidad que una precaución. Desde luego puede hacerse de una forma digna y natural, expresando el justo desagrado por habernos equivocado, pero sin dar permiso con ello a críticas exageradas o indebidas (como “siempre haces lo mismo”, “eres un desastre”, “no hay forma de  que hagas algo a derechas”).
Un ejemplo de forma “digna” de reconocer un error podría ser:
-siento reconocer que me equivocado en la realización de esta tarea, desde  luego tomar buena nota de ello.
Pensamientos erróneos que nos pueden inhibir o bloquear son los de la auto-exigencia y el perfeccionismo: “nunca debería cometer un error”, “si fallo es que soy un desastre total” o”es imperdonable que una persona como yo pueda fallar”.

ADMITIR IGNORANCIA
Se trata de hacer evidente -en lugar de disimular- que no conocemos o recordamos algo. Es ideal hacerlo con sinceridad, naturalidad, sin mostrar sumisión ni agresión.
Son pensamientos erróneos creer que es imperdonable que  lo ignoremos o creer que pensarán que soy estúpido.

ACABAR UNA INTERRELACIÓN
Para terminar una conversación que no deseamos continuar hemos de afirmar con  nuestro “derecho a elegir”, expresándonos de una forma clara pero firme, por ejemplo: “perdone, siento tener que interrumpirle, pero ahora tengo que irme !, “disculpe, pero no quiero comprar nada.”
Pensamientos erróneos serían pensar que es  de mala educación interrumpir a una persona que desea hablarme o que se puede ofender o podría herir a esta persona si le niego la conversación.

ACEPTAR CUMPLIDOS
Podemos recibir halagos sinceros o manipuladores. En el caso de recibir sinceros cumplidos lo ideal es aceptarlos -en vez de rechazarlos para no aparecer soberbios-, aceptando la intención, y sin necesidad de “devolver” los cumplidos de una forma automática, ni minimizar artificialmente nuestros méritos para que nos vean humildes,  ni negar lo que  los demás admiran como si fuera una falsa percepción.
ejemplo:
-Te ha salido muy bien el trabajo hoy.
-Gracias, he hecho lo posible para ello.
(en comparación de: “en realidad no tiene importancia”, “eres benévolo, porque no te has fijado en que hay una imperfección..”,”tú si que lo haces bien de veras..” )
-Este vestido te sienta bien.
-Te agradezco tu opinión, así me encuentro más segura con ella.
(en comparación de: “eso es que estas hoy de buen humor”, “tú si que tienes buen gusto..”, “no hay para tanto..”)

ACEPTAR O RECHAZAR COMPAÑÍA
En ocasiones parece que queramos amargarnos la vida, porque aceptamos la compañía de quien no deseamos y rechazamos o espantamos la de quien nos cae bien.
El comportamiento asertivo busca nuestro auténtico deseo y nos pide que seamos coherentes, rechazando a quien queremos eludir -con la firmeza y atrevimiento necesarios- y aceptando realmente a quien nos cae bien de una forma directa.
Comportamiento de acercarse:
Sonreír, mantener la mirada, dar información verbal positiva,   orientar el cuerpo hacia el interlocutor, no disimular nuestra simpatía, responder con frases abiertas utilizando la respuesta-pregunta: Viene mucho por aquí?. Sí, y usted?, es la primera vez que le veo.
En ocasiones se corre el error de responder de forma opuesta a la que desearíamos por temor a que se malinterprete nuestro interés.
Comportamiento de rechazo:
No mostrar un falso interés por educación, haciendo pregunta que alargan la conversación innecesariamente.  Ser claros, diciendo escuetamente lo justo para que la persona capte nuestro desinterés, y si la persona no se da por aludida pasar a una estrategia directa de irse, dirigirse a otra persona o decirle que se está tomando excesivas libertades.
Combatir la sensación de escrúpulo pensando “tengo derecho  a decir no a los  deseos de los demás”.

INICIAR CONVERSACIONES
Es normal que romper el hielo del silencio implica un cierto riesgo e incomodidad hasta que no se ve que la relación con el otro es segura. Los modos más usuales de iniciar una conversación son:
-Hacer una pregunta o comentario sobre la situación común
-Hacer un cumplido a la otra persona sobre su conducta, apariencia o algún otro atributo (“qué puntual has venido”,     “qué vestido tan original”)
-Hacer una observación o pregunta casual sobre lo que la otra persona está haciendo. Preguntar si puede uno unirse a la otra persona o pedirle que se una a usted.
-Ofrecer algo a la otra persona.
-Dar la opinión o compartir la experiencia de lo que dice la otra persona.
-Saludar a la otra persona y presentarse a uno mismo.
Formas de meter la pata y crear una mala receptividad:
Comentarios inadecuados: hacer comentarios demasiado personales (ejem. “estoy peleado con mi pareja”),  hablar de forma negativa o con sarcasmo (ejem. “parece esto un entierro”), hablar de forma crítica (ejem. “nunca llegan a tiempo”), expresar contenidos ofensivos (ejem. “parece gorda como una foca”), los contenidos dogmáticos, prejuiciosos u ofensivos (“me caen mal las personas que usan sombrero”,”nunca me casaría con una persona de otra religión”, “los gitanos son sucios”)
Postura incorrecta, ausencia de contacto ocular
Voz demasiado baja o demasiado alta
La sensibilidad exagerada al rechazo o al miedo a replicas hostiles.

MANTENER CONVERSACIONES
Es el arte de mantener el equilibrio entre escuchar y hablar, haciendo que nuestra participación sea agradable. Algunas conductas útiles son:
-Mirar a la otra persona
-Dar señales de que escucha a la otra persona (“Ajá”,”hmm”,”ah!”,”claro”) y con la cabeza asintiendo o con otra expresión acorde que de la sensación que estamos recibiendo lo que el otro dice sin indiferencia.
-Respetar el turno (no interrumpir sin dejar al otro expresarse, a no ser que se esté propasando).
-Hablar algo que est relacionado con lo que la otra persona dice o sino avisar de que cambiamos de tema. (“cambiando de tema..”, “aunque no tenga nada que ver con lo anterior..”, “dejando el tema..”, “si me permites ahora comentar otra cosa distinta..”)
-Usar información sobre uno mismo y también la que se ha obtenido en la conversación a base de preguntas y comentarios. Intercalar el escuchar a la otra persona con hablarle.
-No hablar o escuchar demasiado. Iniciar temas de conversación y cambiar cuando comience a ser aburrido.
-Pregunte sobre la otra persona.
-Responder de forma abierta -con algo más de un si o un no- para que la otra persona tenga un cabo donde agarrarse.
-No piense que sus opiniones son estúpidas o sus conversaciones son aburridas, sino que cada cual debe cambiar la conversación si no le resulta grata.

PEDIR FAVORES
Los demás no tienen porqué saber en general lo que deseamos o necesitamos en un momento dado, sino que más aconsejable dar señales, indicios claros que orienten a la persona de nuestras propias necesidades o deseos sinceros. La conducta del otro nos dice si le hemos informado adecuadamente o no.
Conductas útiles para pedir son:
-Mantener un buen contacto ocular, tono de voz normal -no pedigüeño o infantilizado- y posición corporal digna, ofrecer razones (no excusas) de lo que se pide, indicando claramente lo que deseamos.
Temores contraproducentes son:
-El miedo a que se nos niegue el favor (el otro tiene ese derecho, que debemos aceptar)
-Quedar obligados a la otra persona (de forma caprichosa o despótica -aunque ello no excluye el sentirnos agradecidos)
-Creer que no se tiene derecho a pedir el favor. Tenemos derecho a pedir ayuda siempre que se acepte que o puede también ayudar a los otros. Existe la libertad mutua de negarse a dar ayuda y también la de no sentirse obligado a nada.

DAR CUMPLIDOS
Es tan importante como saber recibir halagos el saberlos dar, mostrando una coherencia o proporción entre nuestros sentimientos, el mérito real de la otra persona y la expresión verbal, de forma de no ser ni ampulosos o, exagerados (“has estado extraordinario y fantástico” en vez de “has estado muy acertado”), ni tampoco resultar demasiado pusilánimes o apocados (ejem.: “si, no ha estado mal”).
La misma armonía se espera de nuestra expresión corporal ( ni histriónica ni deslavazada)
MOSTRAR AFECTO
Dar afecto a quien nos lo inspira es un acto fundamental para mantener unas relaciones sanas. A veces hay que hacer algo más que expresar verbalmente nuestro acuerdo, agrado o cariño. Tenemos que ser capaces de tocar, besar, abrazar o sonreír amorosamente sin ansiedad ni tensión, mostrando la realidad de nuestros sentimientos recíprocos.
Temores que frenan la expresión de los afectos son:
. el miedo a que se confunda con homosexualidad (si se trata de una persona del mismo sexo) o que se entienda como deseo de contacto sexual (entre personas de distintos sexos)
. sentimientos de vergüenza producidos por creencias inadecuadas
sobre la autoridad o falta de fortaleza personal
. el temor que nuestros sentimientos serán heridos y defraudados si los dejamos crecer más allá de una segura formalidad.