La ansiedad es uno de los problemas que padecen más personas en nuestra sociedad. Un trastorno de ansiedad es un estado de confusión mental y un bajo nivel de control comportamental, la persona sufre una serie de síntomas físicos a partir de una interpretación desajustada de la realidad. Hay una pérdida de control de las emociones, los pensamientos y las conductas. Una persona que sufre ansiedad interpreta el mundo que la rodea mal y de forma negativa, distorsionada.
Esta “distorsión cognitiva” es el principal síntoma, por ello el tratamiento pasa por una fase de análisis de los pensamientos e interpretaciones del paciente y seguidamente una “reconstrucción”.
Por ejemplo un paciente que tiene que enfrentarse a una entrevista de trabajo comenzará desde el día anterior (o incluso antes) a repetirse ideas desajustadas distorsiones cognitivas del tipo “seguro que no les gusto” “habrá otro con más experiencia que yo” “me pondré muy nervioso y ni siquiera podré hablar” y sentirá un gran número de síntomas y signos que irán en aumento a medida que se acerca el momento real de la entrevista; palpitaciones, sudoración, náuseas o diarrea, sensación de sofoco o agobio, respiración entrecortada, sensación de ahogo, parestesias, dolor de cabeza, nudo en la garganta étc, étc, étc…
Para empezar a trabajar habrá que ir desmontando y razonando las ideas irracionales “tengo las mismas posibilidades de gustarles que otra persona” “no sé que experiencia tendrán otros, pero tampoco es lo único que importa” “estar nervioso puede significar interés en el puesto”. Esto lleva algunas sesiones de trabajo interiorizarlo, además se trabaja también con relajación y visualizaciones positivas.
El tratamiento farmacológico puede ser un comienzo para ayudar a controlar los síntomas, pero no será efectivo si no se complementa con un tratamiento psicológico llevado a cabo por buenos profesionales.
Algunas pautas para manejar la ansiedad
- Acéptela cuando aparezca.
- Escúchela buscando dentro de usted. No la juzgue. Obsérvela, siéntala pero sigua sintiendo todo lo demás.
- Actúe cuando tenga ansiedad como si no la tuviera. No huya de la situación para que el miedo no le gane la batalla.
- No le permita que no le deje continuar con su vida, con lo que estaba haciendo.
- REPITA: aceptarla, escucharla y actuar como si no la tuviera.
- Espere siempre lo mejor: lo que teme raramente ocurre.
- Imagínese aprendiendo a manejarla mejor.
Gemma Garallo Carrera se licenció en Psicología en 1998.
Ha trabajado desde entonces en orientación familiar y psicología clínica.
La idea de Psicología 24 horas surge para que desde cualquier rincón de España se pueda acceder de manera cómoda y fácil a un apoyo psicológico o a tratamiento psicoterapeutico.