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Listado de trastornos infantiles

Incluyo  aquí  este pequeño listado de algunos de los trastornos más frecuentes en infancia y adolescencia. Si tienen la sospecha de que su hijo o hija puede estar padeciendo un trastorno cuanto antes se identifique antes se le podrá ayudar.

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Retraso mental: Se habla de retraso mental cuando la capacidad intelectual es inferior al promedio. Si la media de la población sería un CI de 100, por debajo de 70.
El niño o la niña tendrá déficit de comunicación personal, vida doméstica, habilidades sociales/interpersonales, utilización de los recursos comunitarios, autocontrol, habilidades académicas funcionales, salud, ocio y seguridad.

Dislexia o trastorno de la lectura:Es una dificultad para la lectura, medida con pruebas. Está por debajo de lo esperado según su edad cronológica, su cociente de inteligencia y la escolaridad propia de su edad. Lo podemos detectar porque les cuesta más trabajo aprender a leer, invierten sílabas cambian unas por otras o porque no entienden nada de lo que han leído.

Discalculia o trastorno del cálculo:Es un dificultad para el cálculo, medida con pruebas. Está por debajo de lo esperado según su edad cronológica, su cociente de inteligencia y la escolaridad propia de su edad.

Disgrafía o trastorno de la expresión escrita:Dificultad que radica en las habilidades para escribir, medida con pruebas. Está por debajo de lo esperado según su edad cronológica, su cociente de inteligencia y la escolaridad propia de su edad.

Autismo:
Es un síndrome complejo que conlleva alteraciones de la interacción social, de la comunicación y del comportamiento.
En la interacción social se observan algunas de las siguientes características:
- Alteración del contacto ocular, expresión facial, posturas corporales y gestos.
- Incapacidad para desarrollar relaciones adecuadas a su edad y nivel de desarrollo.
- Ausencia de tendencia espontánea para compartir con otras personas intereses y objetivos.
- Falta de reciprocidad social o emocional.

En cuanto a alteraciones en la comunicación puede haber retraso o ausencia total de desarrollo del lenguaje oral. Si tiene un habla adecuada puede estar alterada la capacidad para iniciar o mantener una conversación. Puede presentar conductas estereotipadas y repetitivas del lenguaje oral.

En su comportamiento se pueden observar patrones estereotipados, rutinas o rituales específicos, manierismos motores (como sacudir o girar las manos) y una preocupación persistente por partes de objetos.

Para diagnosticar un autismo se debe observar retraso o funcionamiento anormal, antes de los tres años de edad, en la interacción social, en el lenguaje utilizado en la comunicación social o en el juego simbólico imaginativo.

Trastorno de Rett: Es una trastorno que afecta exclusivamente a niñas, cuyo desarrollo prenatal y perinatal parece normal al igual que el desarrollo psicomotor hasta los cinco meses. Circunferencia craneal normal en el nacimiento.
Después de los cinco meses comienza una desaceleración del crecimiento craneal. Pérdida de habilidades manuales, de implicación social, mala coordinación de la marcha o de los movimientos del tronco. Desarrollo del lenguaje expresivo y receptivo gravemente afectado.

Trastorno desintegrativo infantil:Aparente desarrollo normal los dos primeros años. A partir de entonces se muestra una pérdida de las capacidades adquiridas en cuanto a lenguaje expresivo o receptivo, habilidades sociales o comportamiento adaptativo, control intestinal o vesical, juego y habilidades motoras. Además habrá anormalidades en cuanto a la interacción social la comunicación y el patrón de comportamiento.

Trastorno de Asperger: Alteración cualitativa de la interacción social:
- alteración de comportamientos no verbales como contacto ocular, expresión facial, posturas corporales y gestos reguladores de la interacción social.
Se parece mucho al autismo pero en el Asperger no se observa retraso en el lenguaje ni en el desarrollo cognoscitivo.

Déficit de atención: El niño o la niña no prestan atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares o en otras actividades. Tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades lúdicas, parece no escuchar cuando se le habla directamente, no sigue instrucciones, no finaliza las tareas o encargos u obligaciones en casa. Tiene dificultades para organizarse y evita dedicarse a tareas que requieran un esfuerzo mental sostenido.

¿A qué se llama hiperactividad?: Son una serie de comportamientos que se llevan observando durante más de seis meses:
- Mueve en exceso manos y pies o se mueve en su asiento.
- Abandona su asiento en situaciones que se requiere estar sentad@.
- Corre o salta excesivamente en situaciones que es inadecuado hacerlo.
- Dificultades para jugar o dedicarse a situaciones de ocio.
- A menudo “está en marcha” es como si tuviese un motor.
- Habla en exceso.

Impulsividad: Precipita las respuestas antes de haber sido completadas las preguntas, dificultad para guardar un turno, interrumpe o se inmiscuye en las actividades de otros.

Trastorno disocial de la personalidad: Se trata de un patrón repetitivo y persistente de comportamiento en el que se violan los derechos básicos de las demás personas, las normas sociales propias de la edad.
Son varios los criterios que podemos observar en un niño o niña con trastorno disocial:
- Agresiones a personas o animales: Fanfarronea, amenaza o intimida a otros. Inicia peleas físicas, ha utilizado algún arma que puede causar daño. Manifiesta crueldad física con personas y/o animales. Ha robado enfrentándose a la víctima. Ha forzado a alguien a una actividad sexual.
- Destrucción de la propiedad: ha provocado deliberadamente incendios con la intención de causar daños graves o ha destruido propiedades de otras personas.
- Fraudulencia o robo: ha violentado la casa o el automóvil de otra persona. Miente a menudo para obtener bienes o favores de otras personas (tima a la gente). A robado objetos de valor sin enfrentarse con la víctima.
- Violaciones graves de las normas: permanece fuera de casa de noche a pesar de las prohibiciones paternas, se ha escapado de casa o del hogar sustitutivo. Hace novillos en la escuela.

Trastorno negativista desafiante: Se trata de un patrón de comportamiento negativista, hostil y desafiante, que dura al menos seis meses con los siguientes comportamientos:
- Se encoleriza e incurre en pataletas.
- Discute con los adultos, los desafía y se niega a cumplir sus obligaciones.
- Acusa a otros de sus errores o mal comportamiento.
- Molesta deliberadamente a otras personas y es susceptible o fácilmente molestado por otros.
- Es colérico, resentido, rencoroso y vengativo.

¿Qué es la Pica?: Es la ingestión de sustancias no nutritivas, inapropiadas para la edad y el nivel de desarrollo del niño o la niña. Por ejemplo tierra.

Rumiación o mericismo:Es un trastorno que se manifiesta por regurgitaciones repetidas sin náuseas o enfermedad gastrointestinal asociada. Conlleva una pérdida de peso o la incapacidad para alcanzar el peso normal.

Trastorno de la ingestión alimentaria: Es una dificultad para comer normalmente con incapacidad significativa para aumentar de peso o con pérdidas significativas y que se mantiene por lo menos un mes. No se debe a una enfermedad gastrointestinal. Ocurre antes de los seis años de edad.

Tics: Son movimientos súbitos, no rítmicos, rápidos, recurrentes y estereotipados. Pueden ser tanto motores como vocálicos. Para que se considere un trastorno deben aparecer varias veces al día durante un periodo de más de un año.

Encopresis: Es un trastorno de la eliminación. Consiste en la evacuación repetida de heces en lugares inadecuados (ropa, suelo) ya sea involuntaria o intencionadamente. Se diagnostica en niños o niñas mayores de cuatro años cuando el problema se ha repetido con una frecuencia de por lo menos una vez al mes durante tres meses.

Enuresis:Trastorno de la eliminación que consiste en la emisión repetida de orina en la cama o en las ropas, sea involuntaria o intencionada. Se deben dar, para un diagnóstico al menos dos episodios semanales durante tres meses, en niños o niñas mayores de cinco años que ya habían controlado la micción.

Ansiedad por separación: Es una ansiedad excesiva e inapropiada para el nivel de desarrollo del sujeto que tiene que ver con la separación de su hogar o de las personas vinculadas a él. Se ponen de manifiesto algunos de los siguientes síntomas:
- Malestar excesivo cuando ocurre o anticipa una separación del hogar o de los familiares.
- Preocupación excesiva y persistente por la posible pérdida de las principales figuras vinculadas al niño o la niña, miedo a que sufran algún daño.
- Preocupación excesiva y persistente por la posibilidad de acontecimiento negativo que le haga separarse de sus familiares o personas vinculadas (por ejemplo perderse o ser secuestrad@)
- Resistencia persistente a ir a la escuela o a cualquier otro sitio por miedo a la separación.
- Miedo excesivo a estar en casa sol@ sin las principales figuras vinculadas.
- Resistencia a irse a dormir sin tener cerca una figura vinculada o a dormir fuera de casa.
- Pesadillas repetidas con temática de separación.
- Quejas repetidas de síntomas físicos (dolor de cabeza, abdominal, náuseas o vómitos) cuando anticipa una separación.

Mutismo selectivo: Incapacidad persistente a hablar en situaciones sociales específicas (como en la escuela o ante desconocidos) a pesar de hacerlo en otras situaciones. Debe darse durante al menos un mes y no ser debida a falta de conocimiento o de fluidez del lenguaje.

Trastorno reactivo de la vinculación en la infancia o la niñez: Es un trastorno que se manifiesta en lo alterado e inadecuado de las relaciones sociales, para el nivel de desarrollo del niñ@ y que se inicia antes de los cinco años.
Se manifiesta por una incapacidad para iniciar relaciones sociales o responder a ellas de modo adecuado. Respuestas inhibidas, hipervigilantes, ambivalentes y contradictorias. Vínculos difusos, sociabilidad indiscriminada familiaridad con extraños y falta de selectividad en la elección de las figuras de vinculación.

¿Por qué no vienen con libro de instrucciones?

¿Quién no se ha preguntado alguna vez porque nuestros hijos e hijas no vendrán con un manual de instrucciones cuando nacen? ¿Qué hicimos mal para que resulte tan difícil entenderse con los adolescentes? Tranquilos, no hay que hacer un master, sólo habrá que cambiar estrategias que ya no funcionan por otras más efectivas.

Es cierto que no existen recetas mágicas pero sí algunas cosas que no se deben olvidar.  Cuando aún son pequeños interiorizan lo que ven día a día en sus progenitores mucho más que lo que se les dice que hagan. Descubren el mundo a través sus padres.

Todos pasan una etapa en la que quieren ser de mayores cómo papá o como mamá. Eso es un filón que tenemos que ir explotando poco a poco, aprenderán nuestras buenas conductas pero quizá también las malas. Es más fácil que se lleven bien con los “vecinos impertinentes” si ven actitudes tolerantes en sus padres que si los ven continuamente discutiendo y peleando con ellos. Será como predicar en el desierto pedirles que no discutan con sus hermanos si nosotros estamos siempre discutiendo. Es inútil decirles que ordenen su habitación cuando el salón de  casa es un desastre. Somos el espejo en que se miran y leen nuestros estados de ánimo (a veces incluso antes que nosotros mismos).

Los niños y niñas necesitan saber qué se espera de ellos, cuáles de sus conductas o comportamientos recibirán nuestra aprobación y cuáles no, les ayudará saber de antemano cuáles recibirán un castigo con toda seguridad y cuáles recibirán nuestra aprobación (y esto no debería depender del estado de ánimo que tengamos ese día).

En Psicología 24 horas sabemos que tan perjudicial será una educación autoritaria como una totalmente permisiva, los niños y niñas necesitan normas, no demasiadas pero sí claras, que les ayuden a entender como deben comportarse. Por supuesto no debemos olvidar la coherencia, los volveremos locos si un día les permitimos armar jaleo en el salón de casa y otro lo prohibimos o los castigamos porque estamos cansados y necesitamos silencio. De la misma manera que no contribuye a la armonía familiar que mamá prohíba una cosa y papá lo permita cuando ella no está o que papá les castigase una semana sin televisión y al segundo día mamá les levante el castigo. Deben percibir el acuerdo en sus progenitores en lo que a su educación se refiere. Si hay discrepancias será mejor tratar el tema cuando ellos no estén presentes o no puedan oírnos.

Amar no es sinónimo de permisividad sino más bien de educación, de límites, de proyectos y metas, de marcar objetivos. Somos los que debemos darles a conocer este mundo y como vivir en él, por lo tanto tenemos que enseñarles que todo no puede ser cuando uno quiere, que las cosas cuestan esfuerzo, que la frustración forma parte del día a día tanto como las satisfacciones. Si no aprenden esto se convertirán en adolescentes con una baja tolerancia a la frustración con los problemas emocionales y de conducta que eso conlleva.

A veces aparecen problemas que no podemos solucionar como padres, conductas que desequilibran la familia y hacen sufrir mucho a todos: celos entre hermanos, fracaso escolar, problemas de alimentación, ansiedad, enuresis, problemas para dormir, pesadillas y terrores nocturnos, hiperactividad, agresividad, conductas problemáticas, acoso escolar…entonces ha llegado el momento de pedir orientación a un profesional de la psicología. En Psicología 24 horas estamos a su disposición para orientarle, ayudarle y ofrecerle tratamiento psicológico, sin desplazamientos, sin largas listas de espera y con un coste menor al de  una consulta presencial.

Buscar asesoramiento cuando existen conflictos o nos encontramos ante una situación complicada puede ahorrar malos ratos a toda la familia.